A finales de 1920, la NKVD planeó infiltrar el sistema de inteligencia británico. El primer paso era contactar a jóvenes estudiantes universitarios británicos brillantes, que estudiaran carreras de ciencias políticas con posibilidades de seguir carreras en el Foreign Office o en agencias de inteligencia. Si los elegidos resultaban ser suficientemente marxistas o antifascistas, podrían ser cuidadosamente cultivados y evaluados.
Los jóvenes abiertamente comunistas, pertenecientes al partido Comunista Británico no eran elegibles, en especial porque podían ser fácilmente identificados y porque pertenecían a clases sociales trabajadoras que difícilmente podían ingresar en el alto mundo de la política británica.
Los más importantes espías de Cambridge, fueron cuatro de esos brillantes jóvenes, reclutados cuando eran universitarios. Dos de ellos Anthony F. Blunt y Guy Francis De Moncy Burgess fueron miembros de los Apóstoles de Cambridge, una venerable sociedad secreta que en los años 30 era evidentemente marxista. Después de visitar Rusia, parece que Blunt el mayor de todos fue reclutado por la NKVD y él a su vez, reclutó a los demás.
Harold "Kim" Adrian Russell Philby
El más importante de los espías de Cambridge fue Harold Adrian Russell Philby, conocido como "Kim", por Kimbal O'Hara, el personaje de la novela de Rudyard Kipling. Philby, ha sido descrito como una persona alegre, jovial y un tanto despreocupado por su apariencia personal, pero a la vez como insociable y sutilmente adulador. Fue todo un camaleón que podía aparentar lo que le conviniera de acuerdo a la ocasión.
Philby era un espía tan inteligente que podía detectar la diferencia entre desinformación para engañar a los rusos, y secretos que valía la pena tener en cuenta.
El padre de Philby fue una autoridad bien conocida en Arabia, John Philby, un hombre excéntrico y autoritario, que en varias oportunidades fue un espía británico, diplomático y consejero del Rey Saud. Sin embargo, también fue un crítico del gobierno británico. Algunos biógrafos dicen que como resultado de tener un padre así, Philby sufrió de tartamudez, defecto que en muchas ocasiones utilizó hábilmente, para parecer ingenuo.
Kim Philby, fue un heterosexual hiperactivo que no en vano fue llamado en Inglaterra el espía del Siglo, pues sirvió a la NKVD/KGB por cincuenta años. Se casó cuatro veces y tuvo varias amantes durante sus matrimonios.
A excepción de su cuarta esposa, que fue rusa y su primera esposa que fue comunista confesa, incluso probablemente una espía, la segunda y tercera esposas no tenían la menor idea de la verdadera profesión de Philby. Por cierto, que esas dos mujeres fueron seducidas por él, mientras ellas estaban casadas y abandonaron a sus esposos para casarse con Philby.
Se dice que Philby fue reclutado en 1934, por Edith Tudor-Hart y Arnold Deutsch, ella una comunista británica y él miembro de la NKVD (que luego sería KGB). En su autobiografía "My Silent War" un documento de propaganda escrito después que desertó a Rusia, dijo Philby que él, a su vez, reclutó a Burgess y Donald Maclean. El problema con Philby es que nunca se puede creer en lo que dice, y por tanto muchos autores manifiestan dudas sobre el reclutamiento y las personas que él dice haber reclutado. Sin embargo, todos ellos se conocieron en Cambridge y formaron el conocido Círculo de Espías de Cambridge.
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viernes, 10 de julio de 2009
Entrevistas: Ricardo Péculo- El Tanatólogo Argentino,por Mariana Enríquez,para Página 12- Argentina -
El trabajador de la muerte
Apenas entró en el rubro revolucionó los hábitos en los velorios con servicios impensados en su momento.
Junto a su hermano, el dueño de Cochería Paraná, se ocuparon de los ritos funerarios de muertos célebres, desde Frondizi hasta José Luis Cabezas. Y en lo que llama “el master” de su carrera, trasladó los restos de Juan Domingo Perón desde la Chacarita a San Vicente.
Y hace poco, se convirtió en un culto televisivo con su programa De aquí a la eternidad por Utilísima Satelital. Mientras prepara la segunda temporada, de vuelo internacional, y se desempeña al frente del Instituto Argentino de Tanatología Exequial, Ricardo Péculo recorre para Radar el largo camino que lo llevó a ser la figura más consultada de ese tema del que nadie quiere hablar.
Por Mariana Enriquez
Un tanatólogo es alguien que se especializa en el estudio de la muerte y los muertos, sobre todo en los aspectos sociales y psicológicos del morir.
Ricardo Péculo es tanatólogo con título otorgado por el Instituto Internacional de Ciencias Tanatológicas (lo recibió en diciembre de 2001), y se especializa en Ritos Funerales, Ceremonial y Pompas Fúnebres. Tiene la voz profunda que se espera de alguien que lidia con tales asuntos, pero probablemente se deba tan solo al cigarrillo. Porque, es cierto, Ricardo Péculo se parece a Narciso Ibáñez Menta y podría ser el hermano criollo de Vincent Price, pero es terriblemente afable. Gracioso. Jodón, se podría decir. Incansable, también: dice que tendría que haber nacido en la época de Güemes, tiene locura por los caballos, es paracaidista, buzo, aviador civil, y jugador de pato. Aunque vive en San Isidro y es socio de la Agrupación Tradicionalista El Lazo, del mismo partido, se le filtra el acento plebeyo de Villa Ballester, donde creció.
Ricardo Péculo es el hermano de Alfredo Péculo, que murió hace muy poco y era el dueño de la Cochería Paraná, empresa que hizo historia y supo ocuparse de las exequias de Arturo Frondizi, José Luis Cabezas y Carlos Menem Jr. Los dos, junto a Daniel y Adrián Carunchio, todos como parte de la Cochería, se encargaron en 2006 del traslado de los restos de Juan Domingo Perón desde la Chacarita hasta la quinta de San Vicente. “Fue el Master de mi carrera”, dice Péculo en su oficina que queda en un alto piso del edificio inserto dentro de la galería Jardín de la calle Florida. Por todos lados tiene fotos de su familia y de él mismo, todos vestidos de paisanos. No es menor su pasión tradicionalista. Cuando muera, quiere que lo velen vestido de gaucho.
A su hermano le dio honores del mismo estilo, que se vieron en De aquí a la eternidad, el programa que Ricardo Péculo conducía hasta hace poco en Utilísima Satelital y que dejó de verse no por falta de éxito, sino todo lo contrario: es que le pidieron una segunda temporada, pero debe ser con recorridos por cementerios internacionales y repaso de ritos de otros países, y eso exige un esfuerzo de producción que el original no necesitaba. Será para el año que viene, calcula. Tiene otras ideas, sin embargo, como estrella de culto en la que se está convirtiendo. Por ejemplo.
“Yo le tiraba la idea de De aquí a la eternidad a todos los periodistas que me cruzaba, pero rebotaba. Un día me llamaron de Utilísima con la idea: ellos me convocaron. Yo siempre quise hacer algo como ‘El rincón del jubilado’, una especie de micro tanatológico. Todavía tengo ganas de hacerlo. ¡Y a lo mejor lo hago! Porque hay muchas dudas con respecto a la muerte, y muchos mitos; yo creo que sería exitoso hacer un micro bajando información con lo que la gente pregunta.”
¿La gente le pregunta mucho?
–Sí, se me acercan cuando estoy comiendo, cuando me ven por la calle. Mi target es de 50 para arriba, los que están cerca, ¿no? Entonces viene la señora o el señor y quieren saber. Si pueden poner música en su funeral, por ejemplo. Si pueden poner en el ataúd algo especial. Algunos también me encaran, me dicen que no están de acuerdo con lo que yo pienso, cosas así. O me llaman por teléfono. Por ejemplo, me llama una señora de Jujuy, que tiene al marido en un cementerio y lo quiere llevar a otro. Me llama a mí porque soy un referente: hay cocherías en Jujuy, pero el tipo que habla sobre estos temas y tiene visibilidad soy yo. La gente habla más de la muerte, ya no es tan tabú. Yo creo que soy como Alessandra Rampolla.
¿En qué sentido?
–En que antes de ella decir ciertas cosas sobre sexo en la televisión era tabú. Ella salió con los juguetitos sexuales, y yo salí con que hay que ver qué vecinos va a tener uno en el cementerio y en ambos casos la gente se volvió loca. Pero es verdad, ¿no? Uno tiene que ver al lado de quién va a estar cuando se muera. Para que sea lindo después, cuando a uno lo visiten.
Tanatoestrella de TV
En De aquí a la eternidad Ricardo Péculo mostró el funeral de su hermano, que llegó al cementerio tirado por bueyes. Contó que en Chile se vela en las iglesias (no hay salas velatorias) y que en Brasil están dentro de los cementerios. Presentó imágenes de los imaginativos y coloridos ataúdes de Ghana (en forma de loro, de banana, de lo que el cliente quiera). Explicó que el humor en los velorios es normal. Comparó tipos de ataúdes. Recomendó elegir la locación de la tumba dentro de lo posible. Apareció en otros programas y le contó a Ricardo Ragendorfer que, una vez, una mujer mayor le pidió ser enterrada con su traje de novia, y que fue “shockeante”.
Habló del miedo de la gente a ser enterrada viva.
¿Todavía cunde el mito del entierro prematuro?
–Mucho. Es un miedo atávico. La gente pide que se la entierre con el celular. Todavía nadie me llamó desde el ataúd y no sé si hay señal abajo. Y me asustaría si me llega un mensaje de texto, la verdad. Hay una tapa de nicho que es una alarma y se alquila. Y sale mucho. En tierra se usaba un cable desde las manos del fallecido hacia una campanita. En Chile venden sepultura con alarma.
Pero uno podría pensar que incluso si suena, en un cementerio, a las tres de la mañana, no va a ser muy efectivo, digamos.
–Y bueno... Pero es una tranquilidad para el muerto y para los deudos.
Otra sección de De aquí a la eternidad consistía en breves entrevistas a personas de todas las edades que hablaban sobre qué les gustaría que los demás hicieran con su cuerpo muerto. Las caras de los entrevistados aparecían rodeadas por un marco muy similar al que se usa en las fotografías de muertos de las tumbas. Sólo que en este caso se movían y decían, como Horacio de 57 años: “No quiero que me velen, es un gasto terrible que no se justifica. Que me cremen, a otra cosa, no me interesa”.
Ricardo Péculo no les cree mucho a las personas que tienen un discurso como el de Horacio. Es un obsesivo de la preparación, de la anticipación y de la contención. “La gente toma la cremación como un ‘me saco el problema de encima’. En realidad la cremación es un destino final igual que ir a nicho o a tierra, siempre que se sepa qué hacer con las cenizas. Los crematorios están llenos de ceniza de gente que no las va a buscar. ¿Por qué? Porque la gente toma decisiones erróneas. Dice ‘crememos’ y después no sabe qué hacer con las cenizas. Esto de tirar las cenizas al río o cosas que la gente hace... Después se quedan sin el contacto para el Día del Padre, por ejemplo. ¿Dónde van el Día del Padre? ¿A la Costanera? La gente no toma esa decisión consciente, muchas veces. Si la toma consciente, no tengo problema, por supuesto. Pero la gente crema sin hablarlo y después no encuentra un cierre, un final.
¿Hay que hablar sobre qué se quiere para después de la muerte?
–Claro. La gente debe hablar en el seno familiar, debe organizar las honras fúnebres como se organizan los casamientos, las fiestas, los cumpleaños de 15. Hablar y organizar no es anticipar. Aunque, en realidad, ¿cuándo es temprano en este tema?
El profesor de la muerte
Ricardo Péculo dirige el Instituto Argentino de Tanatología Exequial, da cursos de Ritos Funerales, Ceremonial y Pompas Fúnebres, de Tanatopraxia, asesora a directores de cementerios municipales y privados, participa en foros internacionales.
Ahora mismo, la semana que viene (la noticia lo tiene de lo más contento), da una charla en una escuela de ceremonial y protocolo que quiere incorporar el ceremonial fúnebre. Viaja todo el tiempo. Está entregado a la formación de profesionales. “En la Argentina no hay dónde estudiar esta carrera. Es un oficio que viene de generación en generación, y se hacen las cosas como se van aprendiendo, como en cualquier oficio. Cuando se vende la empresa de mi hermano, Cocherías Paraná, a un grupo extranjero, yo me volqué a la docencia y a la capacitación: mi especialidad son los ritos funerarios.
Creé un instituto donde se pueda estudiar la carrera como en otros países: en Estados Unidos, para poder poner una empresa de servicios fúnebres tenés que ir a la Universidad. Mi idea final es poder matricular, que el encargado de servicios fúnebres esté matriculado. Hoy no hay una matrícula, no hay un colegio y nuestro trabajo es más profundo de lo que la gente cree. No es velar a una persona sino más bien contener a una familia. Tiene más de psicología que de agarrar la pala, aunque la gente piense que nuestro trabajo es enterrar a una persona. En realidad de enterrar se ocupa el cementerio. Lo que quiero desde el instituto es formar profesionales.”
¿Qué tipo de gente asiste?
–Yo puse el instituto para profesionalizar a un gremio, no porque no conozcan el oficio, sino porque hay que actualizarse. En el primer curso, el 60% de los asistentes no tenía empresa de servicio fúnebre. Había otras profesiones. Muchos evisceradores: son los asistentes del forense, que hacen la autopsia, hay muchos y pocas morgues, entonces no tienen trabajo. La gente viene a estudiar esto porque ve una salida laboral. Otros quieren ayudar a la gente en un momento difícil. Otros porque quieren aprender la tanatopraxia, un proceso para mejorar el cuerpo que recién se está conociendo. Y también hay gente, entre comillas rara, que vienen porque quieren vencer el miedo a la muerte. Es como hacer paracaidismo para los que le tienen miedo a la altura.
¿El gremio está estancado?
–Es que es un oficio familiar. Lo vienen aprendiendo desde el abuelo y lo siguen haciendo así. Pero nosotros desarrollamos técnicas nuevas. Yo no quiero funebreros. Quiero cambiar la mentalidad del gremio y de la gente. Siempre digo que así como la gente tiene un médico de cabecera, debería tener un tanatólogo de cabecera.
La familia Péculo no es una familia de funebreros. Su padre era electricista, su madre tenía un bazar. El hermano Alfredo empezó con la idea de la cochería cuando Ricardo tenía unos 16 años y estudiaba la secundaria en Villa Ballester. Nunca le dio impresión el oficio. “Terminé de estudiar y me aboqué a esto. A esa edad, salir a trabajar a las 4 de la mañana era una aventura. Cuando hice mi primer traslado de ambulancia, de acá a Santa Fe, hace más de 30 años, fue como ir a Estados Unidos en auto.”
¿Y con qué tarea empezó en la cochería?
–Atendía a la gente y me gustaba ver qué necesitaba. Cocherías Paraná fue una empresa innovadora. Una de las cosas que hicimos fue atención en velatorio con sandwiches, con café. Cuando yo llevaba sandwiches de miga al velatorio... 30 años atrás el sandwich de miga era sinónimo de fiesta. Yo tenía 18 años y los deudos me cagaban a pedos. “Cómo va a traer migas acá, se cree que es una fiesta.” “Está bien –les decía–. Le pido mil disculpas. Voy a hacer un trámite. Los dejo ahora, vuelvo a buscarlos.” Iba a los dos horas y el tipo no sabía cómo explicarme que no quedaban más sandwiches.
¿Qué vimos nosotros en la empresa? Que la gente está de duelo, pero no todos. A mí se me muere mi mamá y yo estoy de duelo, pero mi señora tiene hambre. Yo por ahí no tengo ganas de comer, pero mi nuera sí. Mi hermano, con mucha visión, quiso poner sandwiches, y después arreglamos café y cigarrillos y un encargado para que la gente le pidiera lo que necesitara. Eso fue innovador. Antiguamente las cocherías ponían lacayo en la puerta; pero esta persona no atendía a la gente. El lacayo es un portero. Nosotros pusimos una persona que atendía. Hoy todo el mundo pone azafata. Le pusimos de nombre “azafata” para que la gente entendiera el concepto. Ahora lo llamo “asistente al deudo”.
El cuerpo de la nacion
El prestigio de Cocherías Paraná llevó a que la empresa se encargara de varios servicios de personalidades. Pero Péculo asegura que ninguna tarea exequial puede compararse con el traslado de los restos de Juan Domingo Perón. Pronto, incluso, puede ser que ese traslado aparezca en un documental, cuyo trailer el tanatólogo más famoso del país le muestra en exclusiva a Radar –probablemente se llame Perón-El último viaje, cuando esté listo–.
Allí se ve la estrecha cripta de la Chacarita, donde tuvieron que moverse “en el espacio de un ascensor”. Se ve a Alfredo Péculo visiblemente emocionado. A Hugo Moyano. A otros sindicalistas peronistas famosos. A camionetas que acompañan el traslado con personas sacando las cabezas por la ventanilla y gritando “¡Viva Perón!”. Algunas impresiones extraídas del texto que Péculo colgó en su sitio: “Su cara específicamente mantenía rasgos que permitían reconocer que se trataba de los restos del Teniente General...
El cuerpo está sin rigidez, muy frágil, por lo que debíamos en todo momento mantener la posición horizontal, sin golpes ni movimientos bruscos... Para poder retirar y subir a la superficie los restos mortales hubo que hacer una abertura en el piso de la bóveda, lo que demandó más de dos horas... En el traslado, desde lo alto de los edificios llovían claveles... Recuerdo a una chica de unos 20 años, la ayudé a tocar el ataúd y después no la pude ver más, la multitud se la llevó como si fuera una marea. Una señora mayor estaba llorando y después de lograr tocar el ataúd se aferró a la manija y no la quería soltar...”
Alfredo y Ricardo Péculo estuvieron casi un año reunidos todos los viernes organizando el traslado de Perón. No fue algo repentino. Pero a pesar de la preparación, el impacto fue grande.
“Cuando abrimos el ataúd de Perón, si bien sabía por experiencia con qué me iba a encontrar, la sensación de con quién me iba a encontrar fue fortísima. Para mí no fue una sorpresa lo que iba a ver porque lo había visto muchas veces. Si hay algo que me dolió fue ver el uniforme presidencial, la banda presidencial, y no ver las manos. La terrible mutilación. No puedo olvidarme de eso.”
¿Está conforme con el traslado al nivel profesional?
–Sí, salvo con algunos detalles. Uno de los errores fue llevar una cureña.
¿Por qué?
–Porque estaba muy a mano de la gente. Hablo profesionalmente, eh, ojo. No hablo criticando lo que la gente hizo. Yo creo que si hay que llevar a una personalidad de ese tamaño, con esa multitud, hay que ponerla en algo alto para que la gente se aleje a mirar, no algo bajo para que se acerque a tocar.
¿Tenía miedo de que se cayera?
–No se podía caer porque estaba muy bien agarrada. Pero no pude cumplir con las honras fúnebres que le corresponden a un ex presidente. Se había preparado la banda de los granaderos a caballo, los granaderos que tenían que ir al costado como fue cuando él murió... y después, con la multitud de gente, nada de ir custodiando al lado. Me acuerdo que estábamos para salir, dentro de la CGT, se levantaba la persiana y salíamos. Estaba mi hermano, yo, mi sobrino, se suponía que sería todo solemne, salimos a la vereda y era un griterío. Ningún homenaje solemne. Aunque quizás eso fue más homenaje que lo nuestro, pensándolo bien.
Cuando llegué a la quinta, salí del mausoleo y la gente se sacaba fotos conmigo, me tocaba la mano y me decía “Vos estuviste con Perón”. Ahí me cayó la ficha de que había hecho un traslado histórico. Hasta ese momento lo pensaba profesionalmente.
Pero yo fui el último hombre que estuvo con Perón, eso es cierto.
¿Y qué le pareció el funeral de Alfonsín?
–Profesionalmente muy bien. Yo hubiese hecho otras cosas, aunque no me hubieran llamado porque cuando son ex presidentes se ocupa el Departamento de Ceremonial de las Fuerzas Armadas en conjunto. No hubo nada mal. Yo le hubiese agregado algún detalle. Soy muy detallista, es por la experiencia.
¿Qué detalle?
–Sacar el ataúd al hombro. Un ex presidente se lo merecía.
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Apenas entró en el rubro revolucionó los hábitos en los velorios con servicios impensados en su momento.
Junto a su hermano, el dueño de Cochería Paraná, se ocuparon de los ritos funerarios de muertos célebres, desde Frondizi hasta José Luis Cabezas. Y en lo que llama “el master” de su carrera, trasladó los restos de Juan Domingo Perón desde la Chacarita a San Vicente.
Y hace poco, se convirtió en un culto televisivo con su programa De aquí a la eternidad por Utilísima Satelital. Mientras prepara la segunda temporada, de vuelo internacional, y se desempeña al frente del Instituto Argentino de Tanatología Exequial, Ricardo Péculo recorre para Radar el largo camino que lo llevó a ser la figura más consultada de ese tema del que nadie quiere hablar.
Por Mariana Enriquez
Un tanatólogo es alguien que se especializa en el estudio de la muerte y los muertos, sobre todo en los aspectos sociales y psicológicos del morir.
Ricardo Péculo es tanatólogo con título otorgado por el Instituto Internacional de Ciencias Tanatológicas (lo recibió en diciembre de 2001), y se especializa en Ritos Funerales, Ceremonial y Pompas Fúnebres. Tiene la voz profunda que se espera de alguien que lidia con tales asuntos, pero probablemente se deba tan solo al cigarrillo. Porque, es cierto, Ricardo Péculo se parece a Narciso Ibáñez Menta y podría ser el hermano criollo de Vincent Price, pero es terriblemente afable. Gracioso. Jodón, se podría decir. Incansable, también: dice que tendría que haber nacido en la época de Güemes, tiene locura por los caballos, es paracaidista, buzo, aviador civil, y jugador de pato. Aunque vive en San Isidro y es socio de la Agrupación Tradicionalista El Lazo, del mismo partido, se le filtra el acento plebeyo de Villa Ballester, donde creció.
Ricardo Péculo es el hermano de Alfredo Péculo, que murió hace muy poco y era el dueño de la Cochería Paraná, empresa que hizo historia y supo ocuparse de las exequias de Arturo Frondizi, José Luis Cabezas y Carlos Menem Jr. Los dos, junto a Daniel y Adrián Carunchio, todos como parte de la Cochería, se encargaron en 2006 del traslado de los restos de Juan Domingo Perón desde la Chacarita hasta la quinta de San Vicente. “Fue el Master de mi carrera”, dice Péculo en su oficina que queda en un alto piso del edificio inserto dentro de la galería Jardín de la calle Florida. Por todos lados tiene fotos de su familia y de él mismo, todos vestidos de paisanos. No es menor su pasión tradicionalista. Cuando muera, quiere que lo velen vestido de gaucho.
A su hermano le dio honores del mismo estilo, que se vieron en De aquí a la eternidad, el programa que Ricardo Péculo conducía hasta hace poco en Utilísima Satelital y que dejó de verse no por falta de éxito, sino todo lo contrario: es que le pidieron una segunda temporada, pero debe ser con recorridos por cementerios internacionales y repaso de ritos de otros países, y eso exige un esfuerzo de producción que el original no necesitaba. Será para el año que viene, calcula. Tiene otras ideas, sin embargo, como estrella de culto en la que se está convirtiendo. Por ejemplo.
“Yo le tiraba la idea de De aquí a la eternidad a todos los periodistas que me cruzaba, pero rebotaba. Un día me llamaron de Utilísima con la idea: ellos me convocaron. Yo siempre quise hacer algo como ‘El rincón del jubilado’, una especie de micro tanatológico. Todavía tengo ganas de hacerlo. ¡Y a lo mejor lo hago! Porque hay muchas dudas con respecto a la muerte, y muchos mitos; yo creo que sería exitoso hacer un micro bajando información con lo que la gente pregunta.”
¿La gente le pregunta mucho?
–Sí, se me acercan cuando estoy comiendo, cuando me ven por la calle. Mi target es de 50 para arriba, los que están cerca, ¿no? Entonces viene la señora o el señor y quieren saber. Si pueden poner música en su funeral, por ejemplo. Si pueden poner en el ataúd algo especial. Algunos también me encaran, me dicen que no están de acuerdo con lo que yo pienso, cosas así. O me llaman por teléfono. Por ejemplo, me llama una señora de Jujuy, que tiene al marido en un cementerio y lo quiere llevar a otro. Me llama a mí porque soy un referente: hay cocherías en Jujuy, pero el tipo que habla sobre estos temas y tiene visibilidad soy yo. La gente habla más de la muerte, ya no es tan tabú. Yo creo que soy como Alessandra Rampolla.
¿En qué sentido?
–En que antes de ella decir ciertas cosas sobre sexo en la televisión era tabú. Ella salió con los juguetitos sexuales, y yo salí con que hay que ver qué vecinos va a tener uno en el cementerio y en ambos casos la gente se volvió loca. Pero es verdad, ¿no? Uno tiene que ver al lado de quién va a estar cuando se muera. Para que sea lindo después, cuando a uno lo visiten.
Tanatoestrella de TV
En De aquí a la eternidad Ricardo Péculo mostró el funeral de su hermano, que llegó al cementerio tirado por bueyes. Contó que en Chile se vela en las iglesias (no hay salas velatorias) y que en Brasil están dentro de los cementerios. Presentó imágenes de los imaginativos y coloridos ataúdes de Ghana (en forma de loro, de banana, de lo que el cliente quiera). Explicó que el humor en los velorios es normal. Comparó tipos de ataúdes. Recomendó elegir la locación de la tumba dentro de lo posible. Apareció en otros programas y le contó a Ricardo Ragendorfer que, una vez, una mujer mayor le pidió ser enterrada con su traje de novia, y que fue “shockeante”.
Habló del miedo de la gente a ser enterrada viva.
¿Todavía cunde el mito del entierro prematuro?
–Mucho. Es un miedo atávico. La gente pide que se la entierre con el celular. Todavía nadie me llamó desde el ataúd y no sé si hay señal abajo. Y me asustaría si me llega un mensaje de texto, la verdad. Hay una tapa de nicho que es una alarma y se alquila. Y sale mucho. En tierra se usaba un cable desde las manos del fallecido hacia una campanita. En Chile venden sepultura con alarma.
Pero uno podría pensar que incluso si suena, en un cementerio, a las tres de la mañana, no va a ser muy efectivo, digamos.
–Y bueno... Pero es una tranquilidad para el muerto y para los deudos.
Otra sección de De aquí a la eternidad consistía en breves entrevistas a personas de todas las edades que hablaban sobre qué les gustaría que los demás hicieran con su cuerpo muerto. Las caras de los entrevistados aparecían rodeadas por un marco muy similar al que se usa en las fotografías de muertos de las tumbas. Sólo que en este caso se movían y decían, como Horacio de 57 años: “No quiero que me velen, es un gasto terrible que no se justifica. Que me cremen, a otra cosa, no me interesa”.
Ricardo Péculo no les cree mucho a las personas que tienen un discurso como el de Horacio. Es un obsesivo de la preparación, de la anticipación y de la contención. “La gente toma la cremación como un ‘me saco el problema de encima’. En realidad la cremación es un destino final igual que ir a nicho o a tierra, siempre que se sepa qué hacer con las cenizas. Los crematorios están llenos de ceniza de gente que no las va a buscar. ¿Por qué? Porque la gente toma decisiones erróneas. Dice ‘crememos’ y después no sabe qué hacer con las cenizas. Esto de tirar las cenizas al río o cosas que la gente hace... Después se quedan sin el contacto para el Día del Padre, por ejemplo. ¿Dónde van el Día del Padre? ¿A la Costanera? La gente no toma esa decisión consciente, muchas veces. Si la toma consciente, no tengo problema, por supuesto. Pero la gente crema sin hablarlo y después no encuentra un cierre, un final.
¿Hay que hablar sobre qué se quiere para después de la muerte?
–Claro. La gente debe hablar en el seno familiar, debe organizar las honras fúnebres como se organizan los casamientos, las fiestas, los cumpleaños de 15. Hablar y organizar no es anticipar. Aunque, en realidad, ¿cuándo es temprano en este tema?
El profesor de la muerte
Ricardo Péculo dirige el Instituto Argentino de Tanatología Exequial, da cursos de Ritos Funerales, Ceremonial y Pompas Fúnebres, de Tanatopraxia, asesora a directores de cementerios municipales y privados, participa en foros internacionales.
Ahora mismo, la semana que viene (la noticia lo tiene de lo más contento), da una charla en una escuela de ceremonial y protocolo que quiere incorporar el ceremonial fúnebre. Viaja todo el tiempo. Está entregado a la formación de profesionales. “En la Argentina no hay dónde estudiar esta carrera. Es un oficio que viene de generación en generación, y se hacen las cosas como se van aprendiendo, como en cualquier oficio. Cuando se vende la empresa de mi hermano, Cocherías Paraná, a un grupo extranjero, yo me volqué a la docencia y a la capacitación: mi especialidad son los ritos funerarios.
Creé un instituto donde se pueda estudiar la carrera como en otros países: en Estados Unidos, para poder poner una empresa de servicios fúnebres tenés que ir a la Universidad. Mi idea final es poder matricular, que el encargado de servicios fúnebres esté matriculado. Hoy no hay una matrícula, no hay un colegio y nuestro trabajo es más profundo de lo que la gente cree. No es velar a una persona sino más bien contener a una familia. Tiene más de psicología que de agarrar la pala, aunque la gente piense que nuestro trabajo es enterrar a una persona. En realidad de enterrar se ocupa el cementerio. Lo que quiero desde el instituto es formar profesionales.”
¿Qué tipo de gente asiste?
–Yo puse el instituto para profesionalizar a un gremio, no porque no conozcan el oficio, sino porque hay que actualizarse. En el primer curso, el 60% de los asistentes no tenía empresa de servicio fúnebre. Había otras profesiones. Muchos evisceradores: son los asistentes del forense, que hacen la autopsia, hay muchos y pocas morgues, entonces no tienen trabajo. La gente viene a estudiar esto porque ve una salida laboral. Otros quieren ayudar a la gente en un momento difícil. Otros porque quieren aprender la tanatopraxia, un proceso para mejorar el cuerpo que recién se está conociendo. Y también hay gente, entre comillas rara, que vienen porque quieren vencer el miedo a la muerte. Es como hacer paracaidismo para los que le tienen miedo a la altura.
¿El gremio está estancado?
–Es que es un oficio familiar. Lo vienen aprendiendo desde el abuelo y lo siguen haciendo así. Pero nosotros desarrollamos técnicas nuevas. Yo no quiero funebreros. Quiero cambiar la mentalidad del gremio y de la gente. Siempre digo que así como la gente tiene un médico de cabecera, debería tener un tanatólogo de cabecera.
La familia Péculo no es una familia de funebreros. Su padre era electricista, su madre tenía un bazar. El hermano Alfredo empezó con la idea de la cochería cuando Ricardo tenía unos 16 años y estudiaba la secundaria en Villa Ballester. Nunca le dio impresión el oficio. “Terminé de estudiar y me aboqué a esto. A esa edad, salir a trabajar a las 4 de la mañana era una aventura. Cuando hice mi primer traslado de ambulancia, de acá a Santa Fe, hace más de 30 años, fue como ir a Estados Unidos en auto.”
¿Y con qué tarea empezó en la cochería?
–Atendía a la gente y me gustaba ver qué necesitaba. Cocherías Paraná fue una empresa innovadora. Una de las cosas que hicimos fue atención en velatorio con sandwiches, con café. Cuando yo llevaba sandwiches de miga al velatorio... 30 años atrás el sandwich de miga era sinónimo de fiesta. Yo tenía 18 años y los deudos me cagaban a pedos. “Cómo va a traer migas acá, se cree que es una fiesta.” “Está bien –les decía–. Le pido mil disculpas. Voy a hacer un trámite. Los dejo ahora, vuelvo a buscarlos.” Iba a los dos horas y el tipo no sabía cómo explicarme que no quedaban más sandwiches.
¿Qué vimos nosotros en la empresa? Que la gente está de duelo, pero no todos. A mí se me muere mi mamá y yo estoy de duelo, pero mi señora tiene hambre. Yo por ahí no tengo ganas de comer, pero mi nuera sí. Mi hermano, con mucha visión, quiso poner sandwiches, y después arreglamos café y cigarrillos y un encargado para que la gente le pidiera lo que necesitara. Eso fue innovador. Antiguamente las cocherías ponían lacayo en la puerta; pero esta persona no atendía a la gente. El lacayo es un portero. Nosotros pusimos una persona que atendía. Hoy todo el mundo pone azafata. Le pusimos de nombre “azafata” para que la gente entendiera el concepto. Ahora lo llamo “asistente al deudo”.
El cuerpo de la nacion
El prestigio de Cocherías Paraná llevó a que la empresa se encargara de varios servicios de personalidades. Pero Péculo asegura que ninguna tarea exequial puede compararse con el traslado de los restos de Juan Domingo Perón. Pronto, incluso, puede ser que ese traslado aparezca en un documental, cuyo trailer el tanatólogo más famoso del país le muestra en exclusiva a Radar –probablemente se llame Perón-El último viaje, cuando esté listo–.
Allí se ve la estrecha cripta de la Chacarita, donde tuvieron que moverse “en el espacio de un ascensor”. Se ve a Alfredo Péculo visiblemente emocionado. A Hugo Moyano. A otros sindicalistas peronistas famosos. A camionetas que acompañan el traslado con personas sacando las cabezas por la ventanilla y gritando “¡Viva Perón!”. Algunas impresiones extraídas del texto que Péculo colgó en su sitio: “Su cara específicamente mantenía rasgos que permitían reconocer que se trataba de los restos del Teniente General...
El cuerpo está sin rigidez, muy frágil, por lo que debíamos en todo momento mantener la posición horizontal, sin golpes ni movimientos bruscos... Para poder retirar y subir a la superficie los restos mortales hubo que hacer una abertura en el piso de la bóveda, lo que demandó más de dos horas... En el traslado, desde lo alto de los edificios llovían claveles... Recuerdo a una chica de unos 20 años, la ayudé a tocar el ataúd y después no la pude ver más, la multitud se la llevó como si fuera una marea. Una señora mayor estaba llorando y después de lograr tocar el ataúd se aferró a la manija y no la quería soltar...”
Alfredo y Ricardo Péculo estuvieron casi un año reunidos todos los viernes organizando el traslado de Perón. No fue algo repentino. Pero a pesar de la preparación, el impacto fue grande.
“Cuando abrimos el ataúd de Perón, si bien sabía por experiencia con qué me iba a encontrar, la sensación de con quién me iba a encontrar fue fortísima. Para mí no fue una sorpresa lo que iba a ver porque lo había visto muchas veces. Si hay algo que me dolió fue ver el uniforme presidencial, la banda presidencial, y no ver las manos. La terrible mutilación. No puedo olvidarme de eso.”
¿Está conforme con el traslado al nivel profesional?
–Sí, salvo con algunos detalles. Uno de los errores fue llevar una cureña.
¿Por qué?
–Porque estaba muy a mano de la gente. Hablo profesionalmente, eh, ojo. No hablo criticando lo que la gente hizo. Yo creo que si hay que llevar a una personalidad de ese tamaño, con esa multitud, hay que ponerla en algo alto para que la gente se aleje a mirar, no algo bajo para que se acerque a tocar.
¿Tenía miedo de que se cayera?
–No se podía caer porque estaba muy bien agarrada. Pero no pude cumplir con las honras fúnebres que le corresponden a un ex presidente. Se había preparado la banda de los granaderos a caballo, los granaderos que tenían que ir al costado como fue cuando él murió... y después, con la multitud de gente, nada de ir custodiando al lado. Me acuerdo que estábamos para salir, dentro de la CGT, se levantaba la persiana y salíamos. Estaba mi hermano, yo, mi sobrino, se suponía que sería todo solemne, salimos a la vereda y era un griterío. Ningún homenaje solemne. Aunque quizás eso fue más homenaje que lo nuestro, pensándolo bien.
Cuando llegué a la quinta, salí del mausoleo y la gente se sacaba fotos conmigo, me tocaba la mano y me decía “Vos estuviste con Perón”. Ahí me cayó la ficha de que había hecho un traslado histórico. Hasta ese momento lo pensaba profesionalmente.
Pero yo fui el último hombre que estuvo con Perón, eso es cierto.
¿Y qué le pareció el funeral de Alfonsín?
–Profesionalmente muy bien. Yo hubiese hecho otras cosas, aunque no me hubieran llamado porque cuando son ex presidentes se ocupa el Departamento de Ceremonial de las Fuerzas Armadas en conjunto. No hubo nada mal. Yo le hubiese agregado algún detalle. Soy muy detallista, es por la experiencia.
¿Qué detalle?
–Sacar el ataúd al hombro. Un ex presidente se lo merecía.
//
jueves, 9 de julio de 2009
Abrete cerebro
abc Radio Raúl
Estimadísimos contactos ;
¿ Cuál es el riesgo de que Usted abra nuestras páginas?
El aburrimiento?, el cansancio?, nuestra ideología?, lo que le queremos decir entre líneas?
No hay ningún riesgo.
Lo nuestro es un servicio sin cargo, buscando BUENAS LECTURAS para Usted.
Lo arriesgado cómo dice el tucumano Páez de la Torre es NO LEER.
Es haber perdido o no haber tenido nunca el hábito de la lectura.
Cada vez que se realiza una Feria del Libro en Buenos Aires se publican estadísticas.
Las de 2007 y 2008 determinaron que el 58 % de los argentinos no había leído UN SOLO LIBRO ese año!!!
Muy por el contrario de lo que ocurre en Colombia, Cuba, Brasil, y Venezuela.
Y al decir de Páez de la Torre : “ Ni siquiera un libro técnico …un libro de su especialidad”.
Que nos pasa argentinos?.
Son caros los libros?. Si son caros y más en el interior del país.
Pero también es caro el fernet con coca.
Solía decir un profesor argentino, de San Juan más precisamente, que dictaba Geografía Social en la UNCa ( Universidad nacional de Catamarca), cuando visito un lugar me fijo en la tirada de los diarios, en la cantidad de librerías, converso con los libreros, y voy determinando la cultura de esa sociedad.
Este profesor cuyo apellido injustamente hoy no recuerdo, incorporó a la geografía ,la teoría del tiempo, sí del tiempo, del transcurso de los años como un modificador geográfico.
Qué interesante no?. Claro el tiempo, o el transcurrir del tiempo modifica el paisaje.
Con el tiempo ésta teoría de éste ávido lector y perseverante científico fue aceptada mundialmente.
Ahora… nosotros los que hacemos abc Radio Raúl, los invitamos a leer esta Revista Virtual .Que la hacemos con muchas ganas y con mucha pasión y con el gran amor por las cosas que parimos.
En las primeras páginas hay lecturas sobre escritores africanos y un cuento “ Accidente” de un nobel egipcio. Más arriba la historia delos negros en argentina y las nuevas inmigraciones. Una página sobre el machismo adolescente. Un relato de Coetzee, una historia graciosa sobre la Machaca, y los bufeos, unos delfines de ríos sudamericanos.
Otros temas más arriba, mencionan sobre las presas en cárceles israelíes y los poemas de los poetas iraquíes a pesar del horror de la invasión y la guerra.
La historia del gran poeta argentino de los títeres y la tristeza de los abusos sexuales de un menonita y de los sudafricanos. Una Nota de Ignacio Copani- El Pueblo que lo mira por TV-, los problemas que tiene actualmente China, en su Lejano Oeste, y el encuentro de Plácido Domingo con Homero Simpson.
Otra Nota sobre las distintas realidades e interpretaciones del país que puede tener un habitante de Abra Pampa ( Jujuy) y uno de Villa Soldati o La Boca de Buenos Aires.
Los niños Pijos-Pijas.
Y el rechazo a la minería contaminante por parte de los docentes de Universidades argentinas.
Hay además muchos más artículos, actualizamos a cada momento nuestro blog.
Brindamos un servicio sin compromisos, sin riesgos – mas que el de leer- y gratuito.
Anímese a leer. Es cómo ser libre.
Gracias!!!!!!!
abc Radio Raúl ( ábrete cerebro)
Estimadísimos contactos ;
¿ Cuál es el riesgo de que Usted abra nuestras páginas?
El aburrimiento?, el cansancio?, nuestra ideología?, lo que le queremos decir entre líneas?
No hay ningún riesgo.
Lo nuestro es un servicio sin cargo, buscando BUENAS LECTURAS para Usted.
Lo arriesgado cómo dice el tucumano Páez de la Torre es NO LEER.
Es haber perdido o no haber tenido nunca el hábito de la lectura.
Cada vez que se realiza una Feria del Libro en Buenos Aires se publican estadísticas.
Las de 2007 y 2008 determinaron que el 58 % de los argentinos no había leído UN SOLO LIBRO ese año!!!
Muy por el contrario de lo que ocurre en Colombia, Cuba, Brasil, y Venezuela.
Y al decir de Páez de la Torre : “ Ni siquiera un libro técnico …un libro de su especialidad”.
Que nos pasa argentinos?.
Son caros los libros?. Si son caros y más en el interior del país.
Pero también es caro el fernet con coca.
Solía decir un profesor argentino, de San Juan más precisamente, que dictaba Geografía Social en la UNCa ( Universidad nacional de Catamarca), cuando visito un lugar me fijo en la tirada de los diarios, en la cantidad de librerías, converso con los libreros, y voy determinando la cultura de esa sociedad.
Este profesor cuyo apellido injustamente hoy no recuerdo, incorporó a la geografía ,la teoría del tiempo, sí del tiempo, del transcurso de los años como un modificador geográfico.
Qué interesante no?. Claro el tiempo, o el transcurrir del tiempo modifica el paisaje.
Con el tiempo ésta teoría de éste ávido lector y perseverante científico fue aceptada mundialmente.
Ahora… nosotros los que hacemos abc Radio Raúl, los invitamos a leer esta Revista Virtual .Que la hacemos con muchas ganas y con mucha pasión y con el gran amor por las cosas que parimos.
En las primeras páginas hay lecturas sobre escritores africanos y un cuento “ Accidente” de un nobel egipcio. Más arriba la historia delos negros en argentina y las nuevas inmigraciones. Una página sobre el machismo adolescente. Un relato de Coetzee, una historia graciosa sobre la Machaca, y los bufeos, unos delfines de ríos sudamericanos.
Otros temas más arriba, mencionan sobre las presas en cárceles israelíes y los poemas de los poetas iraquíes a pesar del horror de la invasión y la guerra.
La historia del gran poeta argentino de los títeres y la tristeza de los abusos sexuales de un menonita y de los sudafricanos. Una Nota de Ignacio Copani- El Pueblo que lo mira por TV-, los problemas que tiene actualmente China, en su Lejano Oeste, y el encuentro de Plácido Domingo con Homero Simpson.
Otra Nota sobre las distintas realidades e interpretaciones del país que puede tener un habitante de Abra Pampa ( Jujuy) y uno de Villa Soldati o La Boca de Buenos Aires.
Los niños Pijos-Pijas.
Y el rechazo a la minería contaminante por parte de los docentes de Universidades argentinas.
Hay además muchos más artículos, actualizamos a cada momento nuestro blog.
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Anímese a leer. Es cómo ser libre.
Gracias!!!!!!!
abc Radio Raúl ( ábrete cerebro)
El Hijo del Viento de Henning Mankell
El Hijo del Viento
En 1874, el sueco Hans Bengler, tras abandonar los estudios de medicina, decide marchar a África con la intención de encontrar un insecto que nadie haya descubierto hasta entonces y con el cual hacerse famoso. Después de un penoso viaje por el desierto de Kalahari, llega a una estación de comercio donde lo acoge otro sueco, llamado Wilhelm Andersson, que se dedica a la caza de elefantes.
Una mañana, Andersson trae consigo a un niño negro que, al parecer, se ha quedado huérfano. Impulsivamente, Bengler lo adopta y, como además ya ha encontrado el ansiado escarabajo, decide regresar a Suecia con el niño, al que le da el nombre de Daniel. Ya en la travesía de vuelta, Bengler topa con las primeras dificultades y prejuicios hacia el niño. «Serás objeto de curiosidad, de desconfianza y, por desgracia, también de malevolencia.
La gente teme lo diferente. Y tú eres diferente, Daniel», trata de explicarle Bengler.
Y en efecto, una vez en Suecia, la vida «civilizada» va aniquilando poco a poco a Daniel, que se siente solo y traicionado y ansía cada vez más volver a África.
En 1874, el sueco Hans Bengler, tras abandonar los estudios de medicina, decide marchar a África con la intención de encontrar un insecto que nadie haya descubierto hasta entonces y con el cual hacerse famoso. Después de un penoso viaje por el desierto de Kalahari, llega a una estación de comercio donde lo acoge otro sueco, llamado Wilhelm Andersson, que se dedica a la caza de elefantes.
Una mañana, Andersson trae consigo a un niño negro que, al parecer, se ha quedado huérfano. Impulsivamente, Bengler lo adopta y, como además ya ha encontrado el ansiado escarabajo, decide regresar a Suecia con el niño, al que le da el nombre de Daniel. Ya en la travesía de vuelta, Bengler topa con las primeras dificultades y prejuicios hacia el niño. «Serás objeto de curiosidad, de desconfianza y, por desgracia, también de malevolencia.
La gente teme lo diferente. Y tú eres diferente, Daniel», trata de explicarle Bengler.
Y en efecto, una vez en Suecia, la vida «civilizada» va aniquilando poco a poco a Daniel, que se siente solo y traicionado y ansía cada vez más volver a África.
Basura Tóxica en Ciudad de Buenos Aires - Argentina
Se desechan 100 kilos de pilas peligrosas por día en la Capital
En los basurales encontraron contenidos de níquel y de cadmio, que son cancerígenos
Nora Bär LA NACION
Teléfonos celulares, radios portátiles, juguetes, grabadores, máquinas fotográficas, audífonos, balanzas, linternas... La lista de dispositivos que hoy utilizan el adminículo creado por el físico italiano Alessandro Volta hace más de dos siglos es prácticamente interminable. Se calcula que, para hacer funcionar los que posee, cada uno de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires utiliza, en promedio, 10 pilas anuales.
De ellas, algunas son prácticamente inocuas para el ambiente, pero otras son francamente contaminantes. Un equipo del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Universidad de Buenos Aires decidió estudiar en detalle el volumen de estos adminículos que se desechan.
"Hace algún tiempo notamos que es un problema acuciante -dice Marcela De Luca, autora del estudio, junto con los ingenieros Néstor Fernando y Néstor Anecto Giorgi, César Rueda Serrano y Marcos de la Cruz-. En 2008 vimos que las pilas y baterías eran el 0,123% total del flujo de residuos. Parece un número chico, pero son 110 millones de toneladas por año. Es decir, más o menos 328 kilos por día. De ésas, alrededor del 32% de las que se desechan son altamente contaminantes, unos 100 kilos diarios."
Los investigadores llegaron a esta conclusión trabajando en las estaciones de transferencia, haciendo descargar algunos camiones recolectores, previamente preseleccionados por el nivel socioeconómico y usos del suelo de las zonas en las que recogen los desechos.
"Sobre eso, van haciendo una separación manual para aplicar un método estadístico que se llama de «cuarteos y homogeneizaciones sucesivas»."
Hay mayor cantidad en los que desechan los edificios de áreas comerciales y centrales de la ciudad, del macrocentro y el microcentro que en las zonas más alejadas. Otro trabajo indica que una mayor educación está vinculada con un mayor uso de pilas.
"El primer estudio lo hicimos mientras el gobierno de la ciudad sacaba un programa de recolección de pilas en los CGP -explica De Luca-. Como nosotros tenemos una metodología ya probada en la caracterización de los residuos, lo que hicimos fue aplicarla para analizar en especial las pilas que se habían reunido dentro de ese programa, que sumaba casi tres toneladas en dos o tres meses, porque había sido muy exitoso."
Las pilas producen electricidad a partir de un conjunto de reacciones químicas que alcanza para activar dispositivos electrónicos o mover pequeños motores.
Existe un pequeño catálogo de versiones, algunas de las cuales son las que preocupan a los investigadores.
"El problema es antiguo -dice la especialista-. Antes tenían mercurio, pero ahora las de marca reconocida tienen contenidos muy pequeños de metales tóxicos. Estas se recomienda tirarlas dentro del mismo contenedor de residuos que se utiliza para el resto de la basura familiar y mandarlas al mismo relleno sanitario a una disposición final segura." Buenas, regulares y malas
Según explica De Luca, las más peligrosas desde el punto de vista ambiental son las llamadas "pilas botón" (que se utilizan en relojes y audífonos) y las recargables.
"Contienen níquel y cadmio, dos elementos que pueden infiltrarse y contaminar napas de agua o áreas superficiales -dice-. También las baterías de teléfonos celulares o inalámbricos deberían ser «de intercambio», uno compra un celular y devuelve la anterior batería, o compra una pila botón y devuelve las anteriores. Para las secundarias, sí recomendamos recolectarlas de forma diferencial. El mismo comerciante vende una pila y reclama la otra, y el que se tendría que hacer cargo es el productor de la pila y la deposición final, que no le quede el problema al consumidor."
Según la ingeniera Rosana Iribarne, secretaria del Instituto de Ingeniería Sanitaria, si bien habría que estabilizarlas químicamente con cemento o detergentes, y enviarlas a un relleno de seguridad, lo más saludable para el medio ambiente es, por lo menos, dispersarlas.
Dice Iribarne:
"Lo peor es juntarlas, porque si a uno se le juntan 50 pilas, es como si tuviera una bomba química. El ambiente tiene más dificultad para absorberlas que si están dispersas. Por otro lado, en el país ya hay empresas interesadas en recuperar las sustancias que contienen".
Según los especialistas es necesario hacer estudios más extensos para evaluar cuál es, realmente, el poder contaminante de estos desechos, y hacer análisis de lixiviación (filtración de los metales más contaminantes en el suelo) y definir con precisión si pueden ir o no dentro del flujo de residuos comunes.
En los basurales encontraron contenidos de níquel y de cadmio, que son cancerígenos
Nora Bär LA NACION
Teléfonos celulares, radios portátiles, juguetes, grabadores, máquinas fotográficas, audífonos, balanzas, linternas... La lista de dispositivos que hoy utilizan el adminículo creado por el físico italiano Alessandro Volta hace más de dos siglos es prácticamente interminable. Se calcula que, para hacer funcionar los que posee, cada uno de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires utiliza, en promedio, 10 pilas anuales.
De ellas, algunas son prácticamente inocuas para el ambiente, pero otras son francamente contaminantes. Un equipo del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Universidad de Buenos Aires decidió estudiar en detalle el volumen de estos adminículos que se desechan.
"Hace algún tiempo notamos que es un problema acuciante -dice Marcela De Luca, autora del estudio, junto con los ingenieros Néstor Fernando y Néstor Anecto Giorgi, César Rueda Serrano y Marcos de la Cruz-. En 2008 vimos que las pilas y baterías eran el 0,123% total del flujo de residuos. Parece un número chico, pero son 110 millones de toneladas por año. Es decir, más o menos 328 kilos por día. De ésas, alrededor del 32% de las que se desechan son altamente contaminantes, unos 100 kilos diarios."
Los investigadores llegaron a esta conclusión trabajando en las estaciones de transferencia, haciendo descargar algunos camiones recolectores, previamente preseleccionados por el nivel socioeconómico y usos del suelo de las zonas en las que recogen los desechos.
"Sobre eso, van haciendo una separación manual para aplicar un método estadístico que se llama de «cuarteos y homogeneizaciones sucesivas»."
Hay mayor cantidad en los que desechan los edificios de áreas comerciales y centrales de la ciudad, del macrocentro y el microcentro que en las zonas más alejadas. Otro trabajo indica que una mayor educación está vinculada con un mayor uso de pilas.
"El primer estudio lo hicimos mientras el gobierno de la ciudad sacaba un programa de recolección de pilas en los CGP -explica De Luca-. Como nosotros tenemos una metodología ya probada en la caracterización de los residuos, lo que hicimos fue aplicarla para analizar en especial las pilas que se habían reunido dentro de ese programa, que sumaba casi tres toneladas en dos o tres meses, porque había sido muy exitoso."
Las pilas producen electricidad a partir de un conjunto de reacciones químicas que alcanza para activar dispositivos electrónicos o mover pequeños motores.
Existe un pequeño catálogo de versiones, algunas de las cuales son las que preocupan a los investigadores.
"El problema es antiguo -dice la especialista-. Antes tenían mercurio, pero ahora las de marca reconocida tienen contenidos muy pequeños de metales tóxicos. Estas se recomienda tirarlas dentro del mismo contenedor de residuos que se utiliza para el resto de la basura familiar y mandarlas al mismo relleno sanitario a una disposición final segura." Buenas, regulares y malas
Según explica De Luca, las más peligrosas desde el punto de vista ambiental son las llamadas "pilas botón" (que se utilizan en relojes y audífonos) y las recargables.
"Contienen níquel y cadmio, dos elementos que pueden infiltrarse y contaminar napas de agua o áreas superficiales -dice-. También las baterías de teléfonos celulares o inalámbricos deberían ser «de intercambio», uno compra un celular y devuelve la anterior batería, o compra una pila botón y devuelve las anteriores. Para las secundarias, sí recomendamos recolectarlas de forma diferencial. El mismo comerciante vende una pila y reclama la otra, y el que se tendría que hacer cargo es el productor de la pila y la deposición final, que no le quede el problema al consumidor."
Según la ingeniera Rosana Iribarne, secretaria del Instituto de Ingeniería Sanitaria, si bien habría que estabilizarlas químicamente con cemento o detergentes, y enviarlas a un relleno de seguridad, lo más saludable para el medio ambiente es, por lo menos, dispersarlas.
Dice Iribarne:
"Lo peor es juntarlas, porque si a uno se le juntan 50 pilas, es como si tuviera una bomba química. El ambiente tiene más dificultad para absorberlas que si están dispersas. Por otro lado, en el país ya hay empresas interesadas en recuperar las sustancias que contienen".
Según los especialistas es necesario hacer estudios más extensos para evaluar cuál es, realmente, el poder contaminante de estos desechos, y hacer análisis de lixiviación (filtración de los metales más contaminantes en el suelo) y definir con precisión si pueden ir o no dentro del flujo de residuos comunes.
Un novio para mi mujer
De exportación
Un novio para mi mujer sedujo a Hollywood
Warner compró los derechos del film nacional
El estudio Warner Bros. compró los derechos para hacer su versión de la comedia argentina Un novio para mi mujer , una de las películas más taquilleras en nuestro país, según publicó ayer la revista norteamericana especializada Variety.
De esta manera, la divertida historia que aquí protagonizaron con gran éxito Adrián Suar (El Tenso), Valeria Bertuccelli (La Tana) y Gabriel El Puma Goity (El Cuervo Flores), sedujo a uno de los grandes estudios de cine de Hollywood.
La trama del film cuenta las peripecias de un hombre que se quiere divorciar, pero no sabe cómo decírselo a su malhumorada mujer, entonces contrata a un pretendiente dispuesto a enamorarla.
La película que hace reír, pensar y emocionar, escrita por Pablo Solarz y dirigida por Juan Taratuto, ya fue vendida a 17 países, que adquirieron, como los Estados Unidos, el derecho de realizar su propia versión de la historia. Exito asegurado
Un novio para mi mujer obtuvo un éxito casi imparable en la taquilla argentina el año pasado. En suma, fue vista por algo más de 1.400.000 espectadores y ocupó el segundo lugar entre las películas con mayor concurrencia de público a las salas del país en todo 2008, por detrás dela animada Kung Fu Panda (1.527.408) y por delante de última entrega de la saga Batman, El caballero de la noche (1.299.428).
Un novio para mi mujer sedujo a Hollywood
Warner compró los derechos del film nacional
El estudio Warner Bros. compró los derechos para hacer su versión de la comedia argentina Un novio para mi mujer , una de las películas más taquilleras en nuestro país, según publicó ayer la revista norteamericana especializada Variety.
De esta manera, la divertida historia que aquí protagonizaron con gran éxito Adrián Suar (El Tenso), Valeria Bertuccelli (La Tana) y Gabriel El Puma Goity (El Cuervo Flores), sedujo a uno de los grandes estudios de cine de Hollywood.
La trama del film cuenta las peripecias de un hombre que se quiere divorciar, pero no sabe cómo decírselo a su malhumorada mujer, entonces contrata a un pretendiente dispuesto a enamorarla.
La película que hace reír, pensar y emocionar, escrita por Pablo Solarz y dirigida por Juan Taratuto, ya fue vendida a 17 países, que adquirieron, como los Estados Unidos, el derecho de realizar su propia versión de la historia. Exito asegurado
Un novio para mi mujer obtuvo un éxito casi imparable en la taquilla argentina el año pasado. En suma, fue vista por algo más de 1.400.000 espectadores y ocupó el segundo lugar entre las películas con mayor concurrencia de público a las salas del país en todo 2008, por detrás dela animada Kung Fu Panda (1.527.408) y por delante de última entrega de la saga Batman, El caballero de la noche (1.299.428).
Africa Mia, de Doris Lessing
Africa Mía
Doris Lessing, galardonada con el premio Nobel de Literatura, es una escritora británica comprometida con el mundo de la mujer y marcada por su experiencia vital en África.
Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2001, la autora de "El Cuaderno Dorado", novela que la catapultó a la fama, pertenece al movimiento de periodistas, novelistas y dramaturgos británicos que se rebelaron contra la sociedad a mediados del siglo pasado y que confirmaron una fecunda generación literaria.
La escritora británica aprovechó su estancia en Segovia para anunciar la publicación en España de ''La historia del general Dann y de la hija Mara, de Griot y del perro de las nieves'', la última de sus obras traducidas al español hasta la fecha. Doris Lessing ha tratado en su prolífica obra del choque de diversas culturas, de las profundas injusticias de la desigualdad racial, de la expoliación de los nativos africanos por los colonos blancos o del conflicto entre la conciencia individual y el bienestar colectivo, entre otros muchos temas.
Lessing había estado en las quinielas de los favoritos al Nobel desde hacia décadas, aunque últimamente su nombre se había difuminado algo en esas listas, debido precisamente a la cantidad de tiempo que su nombre figuraba entre los candidatos. Con esta decisión, la Academia Sueca convierte a Lessing en la undécima mujer que recibe el preciado galardón. La antecesora inmediata a la literata británica fue la austríaca Elfriede Jelinek, en 2004, y la primera que lo recibió fue la chilena Gabriela Mistral, en 1945.Su obra de ficción, en buena medida autobiográfica, hunde sus raíces en sus recuerdos infantiles del continente negro y en su profundo compromiso social y político.
Lessing ha tratado en su prolífica obra del choque de diversas culturas, de las profundas injusticias de la desigualdad racial, de la expoliación de los nativos africanos por los colonos blancos o del conflicto entre la conciencia individual y el bienestar colectivo, entre otros muchos temas. Sin más educación formal, pero con un apetito insaciable de literatura, Lessing se dedicó a leer todos los libros que le llegaban de Londres, autores como Dickens, Scott, Stevenson, pero también D.H.Lawrence, Stendhal, Tolstoi o Dostoievski.
En esa época, Lessing ingresó en el Partido Comunista, que abandonaría en 1956 decepcionada por la cara oscura del estalinismo." Brown" (1974), "La costumbre de amar" (1983), "Cuentos africanos" (1984), "Shikasta" (1986), "Diario de una buena vecina" (1987), "La buena terrorista" (1987), "Si la vejez pudiera" (1988), firmada con el seudónimo de Jane Somers y "El quinto hijo" (1989). Ha escrito además varios trabajos sobre gatos -una de sus grandes pasiones-, obras teatrales, y en 1997 colaboró por segunda vez con el compositor estadounidense Phillip Glass para escribir el libreto operístico "The marriages between zones three, four and five".
En el 2001 participó en el Proyecto Biblia de la editorial germana Fischer donde una serie de comentaristas, entre ellos la autora británica de libros policiacos P.D. James y el rockero australiano Nick Cave, ofrecieron una singular visión de la Biblia. Doris Lessing es miembro desde 1974 de la Academia Americana de Artes y Letras, así como del Instituto Nacional de Artes y Letras de EE.UU.
Su larga trayectoria literaria se ha visto recompensada con los Premios Somerset Maugham (1964), del Estado Austríaco para la Literatura Europea (1981), el Shakespeare de la Fundación F.V.S. de Hamburgo, Internacional de Cataluña (1999), David Cohen de Literatura (2001) y Príncipe de Asturias de las Letras (2001).
Su padre, oficial del ejército británico, fue víctima de la Primera Guerra Mundial, donde sufrió graves amputaciones. También descubrió la discriminación racial. Frustrada por los desengaños de algunas aventuras amorosas pasajeras, empieza a escribir sus primeras novelas plagadas de fantasmas. Pequeñas historias de las que vendió dos a unas revistas sudafris.
En 1944 se casó, por segunda vez, con Gottfried Lessing, con el que tuvo su tercer hijo.A los 36 años, junto con su hijo, vuelve a Londres e inicia su carrera como escritora. Un año después publicó su novela: "Canta la hierba". Muy comprometida políticamente pierde, definitivamente, todas sus ilusiones abandonando el comunismo en 1954.
La obra de Doris Lessing tiene mucho de autobiografía, inspirándose en su experiencia africana, en su infancia, en sus desengaños sociales y políticos. Los temas plasmados en sus novelas se centran en los conflictos culturales, las flagrantes injusticias de la desigualdad racial, la contradicción entre la consciencia individual y el bien común. La concesión del Premio Nobel de Literatura 2007 a Doris Lessing es muy merecido porque "ha sido y es un faro para las escritoras de varias generaciones".
''Cuaderno Dorado'' es una novela escrita sin prejuicios. Lessing hablaba en esa obra de los derechos de las mujeres pero sin los prejuicios de ser mujer. Debemos destacar el pensamiento tremendamente vigoroso de la escritora inglesa nacida en Irán en 1919.Doris Lessing es sin duda, un ejemplo de literata.
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Doris Lessing, galardonada con el premio Nobel de Literatura, es una escritora británica comprometida con el mundo de la mujer y marcada por su experiencia vital en África.
Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2001, la autora de "El Cuaderno Dorado", novela que la catapultó a la fama, pertenece al movimiento de periodistas, novelistas y dramaturgos británicos que se rebelaron contra la sociedad a mediados del siglo pasado y que confirmaron una fecunda generación literaria.
La escritora británica aprovechó su estancia en Segovia para anunciar la publicación en España de ''La historia del general Dann y de la hija Mara, de Griot y del perro de las nieves'', la última de sus obras traducidas al español hasta la fecha. Doris Lessing ha tratado en su prolífica obra del choque de diversas culturas, de las profundas injusticias de la desigualdad racial, de la expoliación de los nativos africanos por los colonos blancos o del conflicto entre la conciencia individual y el bienestar colectivo, entre otros muchos temas.
Lessing había estado en las quinielas de los favoritos al Nobel desde hacia décadas, aunque últimamente su nombre se había difuminado algo en esas listas, debido precisamente a la cantidad de tiempo que su nombre figuraba entre los candidatos. Con esta decisión, la Academia Sueca convierte a Lessing en la undécima mujer que recibe el preciado galardón. La antecesora inmediata a la literata británica fue la austríaca Elfriede Jelinek, en 2004, y la primera que lo recibió fue la chilena Gabriela Mistral, en 1945.Su obra de ficción, en buena medida autobiográfica, hunde sus raíces en sus recuerdos infantiles del continente negro y en su profundo compromiso social y político.
Lessing ha tratado en su prolífica obra del choque de diversas culturas, de las profundas injusticias de la desigualdad racial, de la expoliación de los nativos africanos por los colonos blancos o del conflicto entre la conciencia individual y el bienestar colectivo, entre otros muchos temas. Sin más educación formal, pero con un apetito insaciable de literatura, Lessing se dedicó a leer todos los libros que le llegaban de Londres, autores como Dickens, Scott, Stevenson, pero también D.H.Lawrence, Stendhal, Tolstoi o Dostoievski.
En esa época, Lessing ingresó en el Partido Comunista, que abandonaría en 1956 decepcionada por la cara oscura del estalinismo." Brown" (1974), "La costumbre de amar" (1983), "Cuentos africanos" (1984), "Shikasta" (1986), "Diario de una buena vecina" (1987), "La buena terrorista" (1987), "Si la vejez pudiera" (1988), firmada con el seudónimo de Jane Somers y "El quinto hijo" (1989). Ha escrito además varios trabajos sobre gatos -una de sus grandes pasiones-, obras teatrales, y en 1997 colaboró por segunda vez con el compositor estadounidense Phillip Glass para escribir el libreto operístico "The marriages between zones three, four and five".
En el 2001 participó en el Proyecto Biblia de la editorial germana Fischer donde una serie de comentaristas, entre ellos la autora británica de libros policiacos P.D. James y el rockero australiano Nick Cave, ofrecieron una singular visión de la Biblia. Doris Lessing es miembro desde 1974 de la Academia Americana de Artes y Letras, así como del Instituto Nacional de Artes y Letras de EE.UU.
Su larga trayectoria literaria se ha visto recompensada con los Premios Somerset Maugham (1964), del Estado Austríaco para la Literatura Europea (1981), el Shakespeare de la Fundación F.V.S. de Hamburgo, Internacional de Cataluña (1999), David Cohen de Literatura (2001) y Príncipe de Asturias de las Letras (2001).
Su padre, oficial del ejército británico, fue víctima de la Primera Guerra Mundial, donde sufrió graves amputaciones. También descubrió la discriminación racial. Frustrada por los desengaños de algunas aventuras amorosas pasajeras, empieza a escribir sus primeras novelas plagadas de fantasmas. Pequeñas historias de las que vendió dos a unas revistas sudafris.
En 1944 se casó, por segunda vez, con Gottfried Lessing, con el que tuvo su tercer hijo.A los 36 años, junto con su hijo, vuelve a Londres e inicia su carrera como escritora. Un año después publicó su novela: "Canta la hierba". Muy comprometida políticamente pierde, definitivamente, todas sus ilusiones abandonando el comunismo en 1954.
La obra de Doris Lessing tiene mucho de autobiografía, inspirándose en su experiencia africana, en su infancia, en sus desengaños sociales y políticos. Los temas plasmados en sus novelas se centran en los conflictos culturales, las flagrantes injusticias de la desigualdad racial, la contradicción entre la consciencia individual y el bien común. La concesión del Premio Nobel de Literatura 2007 a Doris Lessing es muy merecido porque "ha sido y es un faro para las escritoras de varias generaciones".
''Cuaderno Dorado'' es una novela escrita sin prejuicios. Lessing hablaba en esa obra de los derechos de las mujeres pero sin los prejuicios de ser mujer. Debemos destacar el pensamiento tremendamente vigoroso de la escritora inglesa nacida en Irán en 1919.Doris Lessing es sin duda, un ejemplo de literata.
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