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sábado, 12 de septiembre de 2009

El Capitalismo Funeral

El capitalismo funeral

El dolor ha sido el eje de la cultura anterior a la presente sociedad de consumo.

Mediante el dolor se obtenía la salvación del alma. Por el dolor se accedía al saber ("la letra con sangre entra".

A través del dolor, la enfermedad, la menesterosidad, los artistas creaban la obra maestra.

Por el dolor del trabajo (siendo la palabra "trabajo" una derivación de "tripalium", instrumento de tortura o equivalente a "sufrimiento y dolor") se llegaba a la producción.

El pan que habrá de ganarse "con el sudor de la frente" es la expresión de un terrible castigo.

Por el dolor nos amaban de verdad hasta el punto de que "quien más te quiere te hará sufrir".

Las madres parían con dolor por el mismo mandato divino. Y, en general, nada poseía valor sino procedía del esfuerzo previo, la renuncia dolorosa, la disciplina y el sacrificio, cuando no el martirio que hacía santos a granel.

Primero el dolor y después como recompensa el bienestar. Siendo uno la esencia del otro, en la ecuación ejemplar el dolor debía ir siempre por delante. Ahorrar para comprar, reprimirse antes de la boda, ayunar antes de alcanzar la perfección.

El dolor del cuerpo daba su merecido a ese componente humano inferior.

¿Cómo no flagelar la carne, someterla, herirla, desgarrarla?

Cilicios, disciplinas, sogas, duchas frías, lapidaciones. Sólo el cuerpo dolorido y macerado empezaba a cambiar su ignominia por un carácter superior.

Pero ¿qué ocurre, sin embargo, cuando el cuerpo vale tanto como vale ahora y la cultura general le reconoce todos los cuidados, desde el lifting al wellness, desde el balneario a la cosmética, desde el derecho a la salud y el derecho a la eternidad?

El alma aparece como una invención tan vetusta como infantil.


Asunto de tiempos cómicamente tenebrosos en los que no existía el crédito fácil, el interés cero, el aprobado antes que el estudio, el placer antes que la renuncia, el piso antes que el ahorro de su precio, el endeudamiento general confundido con el cambio de eje: desde el eje del dolor al eje del placer, desde el reemplazo de la dolorosa por la inmediatez de la satisfacción hasta el acceso al paraíso de los bienes deseados sin el viaje por el fuego de la purificación.

¿Crisis financiera o cambio de época? ¿Crisis económica o cambio de sistema, desde la economía del dolor a la economía del "amor"?

En el libro El capitalismo funeral (Anagrama) que saldrá a las librerías el próximo 21 de mayo trato de dar cuenta de todo esto.

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