Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Enviado por Esther Brolin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enviado por Esther Brolin. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de julio de 2009

Escritores africanos: J.M. Coetzee. La pasión por silenciar

La pasión por silenciar

El Nobel de Literatura surafricano reflexiona en varios ensayos sobre los diversos tipos de censura

J. M. Coetzee 01/04/2007

En el curso del traspaso de poderes iniciado en 1990 en mi país de origen, el aparato de censura estatal ha caído prácticamente en desuso; al mismo tiempo, se derrumbaban los sistemas homólogos de la URSS y el antiguo bloque del este de Europa. Por otra parte, el consenso liberal sobre la libertad de expresión que tal vez antaño podía decirse que reinaba entre los intelectuales occidentales, y que de hecho contribuyó en gran medida a definirlos como colectivo, ha dejado de imperar.

En Estados Unidos, por ejemplo, hay instituciones de enseñanza que han aprobado prohibiciones sobre ciertas categorías de expresión, mientras que la agitación contra la pornografía no se limita a la derecha. Incluso en Suráfrica, donde cabría haber esperado alguna resistencia entre una intelectualidad con experiencia directa de la censura, la tendencia ha empezado a cambiar. Por ejemplo, académicos y editores, grupos que antaño se oponían firmemente a la censura, han colaborado con las autoridades educativas -como contribución a una Säuberungsaktion general- en la supresión de palabras ofensivas desde el punto de vista racial en las nuevas ediciones de clásicos en lengua afrikáans.

J. M. Coetzee

'Contra la censura'

El espíritu de Erasmo

La institución de la censura otorga poder a personas con una mentalidad fiscalizadora y burocrática que es perjudicial para la vida cultural, e incluso la espiritual, de la comunidad
Rushdie se ha convertido en representante de todo un estamento intelectual consagrado que al celebrar el libro agravó el escándalo que comportaba
Expresarse mejor

A mediados de la década de 1980, me era posible dar por supuesto que la intelectualidad compartía en líneas generales mi opinión de que cuantas menos restricciones legales se aplicaran a la capacidad de expresarse, mejor: si resultaba que algunas de las formas asumidas por la libre expresión eran desafortunadas, ello era parte del precio de la libertad. La censura institucional era una señal de debilidad del Estado, no de fortaleza; el historial mundial de la censura era lo bastante repugnante para desacreditarla para siempre.

En 1995, ya no es posible formular tal suposición. Hay acreditados intelectuales que propugnan sanciones legales e institucionales contra publicaciones y películas de la clase que en la antigua Suráfrica se solían denominar "indeseables" y que ahora, por lo general, se denominan "ofensivas"; al mismo tiempo, la propia tesis de que, en conflictos entre el escritor y la ley, la razón siempre ha de estar de parte del escritor se encuentra en proceso de ser enmarcada históricamente y dejada de lado por ahistórica, como característica del "impetuoso progresismo de hace treinta años".(...) No me interesa recoger ejemplos de ofensas morales o políticas extremas, es decir, casos límite del tipo de los que son el pan de cada día de filósofos y juristas académicos.

Apenas abordo los dos temas de más viva actualidad en los debates sobre la censura: la raza (racista) y el sexo (misógino y homófobo). Los ensayos tampoco afrontan la cuestión de la blasfemia. El hecho de que la indignación musulmana contra Los versos satánicos y su autor, Salman Rushdie, fuera recibida con desconcierto generalizado es un indicador de la medida en que se ha secularizado la sociedad occidental. El Reino Unido, del cual Rushdie es ciudadano, todavía tiene leyes contra la blasfemia, pero esas leyes, y de hecho la propia idea de confiar el nombre del Todopoderoso a la protección de los tribunales, han adoptado un aire cada vez más anacrónico.

Para los musulmanes creyentes, la cuestión candente ha sido si Los versos satánicos es una obra blasfema y, si lo es, cuál debería ser la suerte del autor. Para la mayoría de los británicos, por el contrario, la cuestión era de jurisdicción: ¿tienen derecho unos extranjeros (y encima clérigos) a dictar sentencia de muerte contra un conciudadano? La solidaridad con el desamparado Rushdie se ha visto reforzada por la sospecha de que contra él se ha dado rienda suelta a años de resentimiento antioccidental; de que, si bien la publicación de los versos encendió la chispa, se ha convertido a Rushdie en representante de todo un estamento intelectual consagrado que al celebrar el libro agravó el escándalo que comportaba. El censor actúa, o cree que actúa, en interés de la comunidad. En la práctica es frecuente que exprese la indignación de la comunidad o que imagine dicha indignación y la exprese; en ocasiones imagina tanto la comunidad como la indignación de ésta. Si bien intento tratar la censura como un asunto complejo que posee dimensiones psicológicas así como políticas y morales, los ensayos aquí publicados no son en modo alguno comprensivos con la institución de la censura.

No soy capaz de alinearme con el censor, no sólo debido a una actitud escéptica, en parte temperamental, en parte profesional, hacia las pasiones que llevan a ofenderse, sino también debido a la realidad histórica que he vivido y a la experiencia de lo que llega a ser la censura una vez se instituye y se institucionaliza. Ni en mi experiencia ni en mis lecturas hay nada que me convenza de que la censura estatal no es algo intrínsecamente malo, ya que los males que encarna y los que fomenta son mayores, a largo e incluso a medio plazo, que cualquier beneficio que pueda asegurarse que se deriva de ella. Esta valoración no es desinteresada.

Razones históricas

Hay buenas razones históricas por las cuales, desde la invención de la imprenta -con el enorme incremento de la capacidad de difusión que permitió- y por lo menos hasta el inicio de su pérdida de la posición dominante como medio de comunicación, los escritores han mantenido una relación incómoda con la autoridad gubernamental. La hostilidad entre ambas partes, que pronto quedó establecida e institucionalizada, se vio exacerbada por la tendencia de los artistas, a partir de finales del siglo XVIII, a asumir como papel social propio, y en ocasiones incluso como vocación y destino, el poner a prueba los límites (es decir, los puntos débiles) del pensamiento y el sentimiento, de la representación, de la ley y de la propia oposición por procedimientos que quienes se hallaban en el poder habían de considerar con toda seguridad molestos e incluso ofensivos. Yo, por decirlo así, nací como escritor e intelectual en los últimos momentos de ese movimiento histórico. Ahora bien, aparte de esta explicación histórica de mi posición, tengo motivos más pragmáticos para desconfiar de la censura.

El principal de ellos es que, según mi experiencia, el remedio es peor que la enfermedad. La institución de la censura otorga poder a personas con una mentalidad fiscalizadora y burocrática que es perjudicial para la vida cultural, e incluso la espiritual, de la comunidad.Lo planteó hace mucho tiempo John Milton. Si hemos de tener censores competentes y profesionales, dice Milton, es preciso que sean personas "por encima de lo común, a un tiempo estudiosas, sabias y sensatas".

Sin embargo, para esas personas estudiosas, sabias y sensatas "no puede haber oficio más tedioso y desagradable (...) que convertirse en perpetuo lector de libros no escogidos. (...) Viendo, pues, que los que ahora poseen el empleo (...) quieren librarse de él, y que (...) no es probable que nunca los suceda (...) ningún hombre de valía, (...) podemos prever fácilmente la clase de que podemos esperar en el futuro: o ignorantes, imperiosos y negligentes, o vilmente codiciosos".Es decir, que las personas que nos tocan como censores son las que menos falta nos hacen. En el plano individual, es más que probable que la lucha con el censor adquiera en la vida interior del escritor una importancia que como mínimo lo distraiga de su verdadera ocupación, y en el peor de los casos fascine e incluso pervierta su imaginación.

En los testimonios personales de escritores que han actuado bajo censura encontramos descripciones elocuentes y desesperadas del modo en que la figura del censor es incorporada involuntariamente a la vida interior, psíquica, y trae consigo humillación, asco por uno mismo y vergüenza. En fantasías no deseadas de esta clase, se suele experimentar al censor como un parásito, un invasor patógeno del yo-cuerpo, al que se rechaza con intensidad visceral pero nunca se expulsa por completo.

El sueño de la razónLos países más respetuosos de la ley no son los que cuentan con las poblaciones carcelarias más elevadas, sino los que tienen las tasas de delincuencia más bajas. La ley, incluida la ley de la censura, tiene un sueño. Según este sueño, la rutina cotidiana de identificar y castigar malhechores irá decayendo; la ley y sus restricciones se grabarán tan profundamente en la ciudadanía que los individuos se vigilarán a sí mismos.

La censura espera con ilusión el día en que los escritores se censurarán a sí mismos y el censor podrá retirarse. Ésta es la razón por la cual la expulsión física del censor, vomitado como se hace con un demonio, posee cierto valor simbólico para el escritor de genealogía romántica; representa un rechazo del sueño de la razón, el sueño de una sociedad de leyes basadas en la razón y obedecidas porque son razonables.

Bajo la censura no florece la literatura. Ello no significa que las órdenes del censor, o la figura interiorizada de éste, sean la única -ni siquiera la principal- presión que sufre el escritor: hay formas de represión, heredadas, adquiridas o autoimpuestas, que pueden experimentarse más profundamente. Incluso puede haber casos en que la censura externa constituya un desafío interesante para el escritor o estimule su creatividad. Sin embargo, las estratagemas esó-picas que suscita la censura no suelen pasar de ingeniosas; al mismo tiempo, los obstáculos que los escritores son capaces de imponerse a sí mismos son sin duda suficientes en número y variedad para que no se busquen más.

Sin embargo, por el bien común, por el bien del Estado, de vez en cuando se establecen aparatos de regulación y control que crecen y se consolidan, como suelen hacer las burocracias. A cualquier escritor le cuesta contemplar la envergadura de dichos aparatos sin una sonrisa incrédula. Uno reflexiona que, si las representaciones, puras sombras, son de verdad tan peligrosas, seguramente las medidas adecuadas contra ellas son otras representaciones, contrarrepresentaciones. Si la burla corroe el respeto por el Estado, si la blasfemia insulta a Dios, si la pornografía degrada las pasiones, sin duda bastará con que se alcen voces contrarias, más fuertes y convincentes, que defiendan la autoridad del Estado, alaben a Dios y exalten el amor casto.Esta respuesta concuerda por completo con la teología del liberalismo, que cree en la apertura del mercado a fuerzas contendientes porque a largo plazo el mercado tiende al bien, es decir, al progreso, que el liberalismo interpreta desde una perspectiva histórica e incluso metafísica.

No concuerda en absoluto con el punto de vista de las ramas más austeras del islam, el judaísmo y el cristianismo protestante, las cuales, como detectan en las raíces de la capacidad de representación una fuerza tentadora y diabólica y, por tanto, no tienen ninguna razón para esperar que en una guerra de representaciones -una guerra sin reglas- vayan a triunfar las buenas representaciones, prefieren prohibir los ídolos. Con esto hemos llegado al punto de entrada a un debate sobre los derechos del individuo frente a los derechos de la colectividad que es lo bastante conocido para no requerir una explicación amplia y al cual no tengo nada que aportar, con la posible excepción de una advertencia contra la clase de vigilancia moral que define clases vulnerables de personas y se dedica a protegerlas de males de cuya naturaleza hay que mantenerlas desconocedoras, porque (según reza el argumento) el simple hecho de conocer el mal equivale a sufrirlo.

En este caso me refiero principalmente a los niños, aunque se ha planteado el mismo argumento respecto a los llamados "creyentes sencillos". Nos preocupa proteger a los niños, en buena parte protegerlos de su curiosidad ilimitada sobre las cuestiones sexuales. Sin embargo, no deberíamos olvidar que los niños no experimentan el control de sus exploraciones -un control que, por sus propias premisas, no puede explicar en detalle y con exactitud lo que está prohibido- como una protección, sino como una frustración. ¿No es posible que de las medidas que adoptan los adultos para denegar la satisfacción de la curiosidad de los niños, éstos infieran justificadamente que dicha curiosidad es censurable? (...) ¿No es posible que el daño ético que se inflige al niño con ello sea más duradero que cualquier daño que pueda sufrir por ir a donde lo lleve la curiosidad?

La desnudez reverencial

Esto no es ni un argumento en favor de mantener los materiales sexualmente explícitos fuera del alcance de los niños, ni un argumento en contra de ello. Es una reflexión sobre el modo en que los daños se contrapesan, sobre imponderables que hay que sopesar, sobre la elección entre males. Al realizar tales elecciones quizá podamos incluir en nuestros cálculos la consideración de que para un niño pequeño, las cosas que los adultos hacen con los cuerpos de los demás -o que les hacen- no son sólo intrigantes y perturbadoras, sino también feas y graciosas, incluso estúpidas (...). Max Scheler distingue entre la desnudez de una Afrodita esculpida con tanta reverencia que parece llevar un velo de modestia, y la "desanimación", o pérdida del alma, que se produce cuando se pierde el asombro primitivo o infantil y se observa el cuerpo desnudo con ojos conocedores. Vincula la "desanimación" con lo que denomina la "fuga aperceptiva" de los órganos sexuales del cuerpo: no vistos ya como parte integrante del cuerpo, ni tampoco como "terrenos de expresión de movimientos interiores y apasionados", los órganos sexuales -particularmente, cabría observar, el miembro masculino, con su aspecto de víscera proyectada al exterior- amenazan con convertirse en objetos de asco. No es extraño que queramos preservar la niñez de los niños protegiéndolos de esas visiones, pero ¿qué sensibilidad estamos protegiendo ante todo, la suya o la nuestra? (...)

J. M. Coetzee

Nobel de Literatura en 2003, la obra de este escritor surafricano, tanto en su faceta de ensayista como de novelista, está considerada como un alegato contra el poder y la opresión. Entre sus títulos destacan 'Desgracia' y 'Elizabeth Costello'.

'Contra la censura'

Editorial DebateEnsayos con las opiniones del autor sobre actos de silenciamiento y censura. También constituyen una tentativa de comprender, desde una perspectiva histórica y sociológica, la censura, un fenómeno que pertenece a la vida pública. El libro sale a mediados de abril.

El espíritu de Erasmo

LOS OBJETOS INDESEADOS que se tratan en este libro son, en su mayoría, producciones de escritores; no me interesan tanto las razones por las cuales son indeseados en cada caso como los modos en que sus autores han respondido a la atención del censor. En casos extremos (Osip Mandelstam, conminado a componer una oda de alabanza a Stalin; Breyten Breytenbach, escribiendo poemas bajo la vigilancia de sus carceleros, que también eran sus únicos lectores), el censor se cierne sobre el escritor y no se le puede ignorar. Sin embargo, en la mayoría de los casos la contienda con el censor es más privada, y consiste en impedir que un lector poco grato e hipercrítico invada la vida interior y creativa del escritor

La censura no es una ocupación que atraiga a mentes inteligentes y sutiles. Se puede burlar a los censores, y a menudo así ha sucedido. Ahora bien, el juego de colarle mensajes esópicos al censor resulta en última instancia estéril y distrae a los escritores de su verdadera tarea.El único caso que recojo de un artista implicado con entusiasmo en una prueba de intelectos con los órganos del Estado es el de Alexander Solzhenitsin durante los años anteriores a su expulsión de la Unión Soviética, acaecida en 1974. El Solzhenitsin de aquellos años era un polemista hábil y temible; según todos los criterios, salvo el empleado por el propio Estado soviético -el criterio de quien disponía de más fuerza-, ganó.

No tengo ninguna razón para pensar que Solzhenitsin contemple retrospectivamente sus esfuerzos con alguna duda acerca de sí mismo.El gesto punitivo de censurar tiene su origen en la reacción de ofenderse. La fortaleza de estar ofendido, como estado mental, radica en no dudar de sí mismo; su debilidad radica en no poder permitirse dudar de sí mismo. Aplico a la seguridad en sí mismo del estado de ofensa una crítica erasmista cuya fortaleza y cuya debilidad radican en que es una crítica insegura, no vacilante, pero tampoco segura de sí misma. En la medida en que mi propia crítica del censor es insegura (tengo dudas, por ejemplo, de qué pensar de los artistas que rompen tabúes pero reclaman la protección de la ley), el presente libro está dominado por el espíritu de Erasmo.

Israel honra de forma póstuma al oficial alemán que salvó al " pianista"

Israel honra de forma póstuma al oficial alemán que salvó al 'pianista'

Reuters Berlín
Actualizado sábado 20/06/2009 18:07 horas

El oficial alemán Wilhelm Hosenfeld, salvador del pianista judío Wladyslaw Szpilman en el gueto de Varsovia, ha sido honrado de forma póstuma por Israel en una ceremonia en Berlín.Caracterizado en la película ganadora de tres Oscar 'El pianista', Hosenfeld captó la atención mundial a través de la cinta del año 2002 de Roman Polanski.Uno de los pocos soldados de la Segunda Guerra Mundial que ha recibido el título de 'Justos entre las Naciones', Hosenfeld ha sido reconocido por el memorial israelí del Holocausto, Yad Vashem, que honra a aquellos que ayudaron a los judíos a escapar de la muerte durante el genocidio nazi.Yad Vashem anunció en febrero el homenaje a este oficial, miembro del partido nazi desde 1935, ascendido a capitán al final de la guerra y muerto en un campo de concentración soviético en 1952.Hosenfeld, uno de los 460 alemanes reconocidos por Yad Vashem, estuvo en Varsovia durante la ocupación nazi desde 1940 a 1944.

Allí sirvió como oficial de deportes y cultura, pero también estuvo involucrado en algunos interrogatorios."El salvador de una vida judía que hoy reconocemos, mostró a través de su valeroso acto que hubo personas uniformadas, incluso bajo una dictadura y bajo el terror, que defendieron la humanidad y la compasión", dijo Ilan Mor, el vice-embajador de Israel.Nacido en 1895 y criado en una familia católica devota, Hosenfeld fue reclutado en las Fuerzas Armadas poco antes de que Alemania invadiera a Polonia en 1939.Hosenfeld registró la brutalidad de los alemanes contra la población polaca en sus diarios y cartas.

En ellos mostraba su "horror frente a la exterminación de las personas judías" a manos de su país, dijo Yad Vashem. "Nos hemos impuesto una maldición eterna y estaremos cubiertos por siempre de vergüenza", escribió el oficial.Por ello, el oficial arriesgó su vida para salvar a Szpilman y a otro judío Leon Warm al entregarles documentos falsos hasta el final de la Guerra."Somos conscientes del hecho de que este es el mayor honor que entrega el Estado de Israel para los que no son judíos", señaló su hijo, Detlev Hosenfeld. Andrzej Szpilman, cuyo padre Wladyslaw falleció en el 2000, dijo de Hosenfeld que fue "una persona que ayudó a muchas personas distintas desde el comienzo de la guerra, independiente de su origen, religión o raza".

El pabellón de las Peonías de Lisa See

El pabellón de las peonías
Lisa See


Editorial: Salamandra

Año publicación: 2008

Temas: Literatura : Narrativa

El pabellón de las peonías de Lisa See:

En la China del siglo XVII, los manchúes se han alzado con el poder tras derrocar a la dinastía Ming. Ajena al cataclismo político, la joven Peonía vive con su próspera familia en una hermosa casa junto al Lago del Oeste de Hangzhou.

Educada de forma exquisita para convertirse en una esposa dócil y culta, Peonía espera emocionada la celebración de su decimosexto cumpleaños. Numerosos invitados asistirán a la representación de la famosa ópera El pabellón de las peonías en el jardín de su casa y ella conocerá finalmente al joven que sus padres han elegido para desposarla.

Sin embargo, la noche de la función, Peonía vislumbra entre los asistentes a un hombre apuesto y elegante, que despertará en ella una oleada de nuevas e irresistibles emociones. Después de cautivar a cientos de miles de lectores con El abanico de seda —la fascinante historia del nu-shu, el lenguaje secreto de las mujeres—, Lisa See abre una ventana a un mundo asombroso, donde la riqueza de la vida cotidiana se mezcla con el lado más místico de la cultura china.

Con tanta pasión como erudición, Lisa See invita al lector a sumergirse en un viaje inolvidable, dando vida no sólo a un personaje, sino también al ámbito íntimo de las mujeres, un rico mundo poblado de rituales y leyendas ancestrales.

domingo, 5 de julio de 2009

El papel de Ruanda en las guerras del Africa...

El papel de Ruanda en las guerras del Congo


Jose Lucas, del Comité Solidaridad África Negra. Publicado en "El Otro País"

Un repaso a la historia reciente de la Republica Democrática del Congo, nos muestra como Ruanda, un país pequeño y sin apenas recursos económicos propios, ha jugado un papel fundamental en todas las guerras e invasiones que ha sufrido la Republica Democrática del Congo en estos 15 últimos años. La facilidad con que ha dominado al Congo y el encubrimiento mediático de sus acciones no podría explicarse mas que asumiendo que Ruanda ha sido el país elegido por EEUU y aliados, como el instrumento de control sobre el Congo. El sistema de control abarcaría a guerrillas hutu, contraguerrillas tutsi y el ejército regular ruandés, dispuestos a desestabilizar el Congo o a derrocar a sus presidentes, cuando estos no se ajusten a la voluntad de la gran potencia. Como premio a su labor, a Ruanda se le ha permitido el expolio de minerales y otras riquezas naturales del Congo durante largos años sin la menos condena.

La intervención de Ruanda
La primera guerra del Congo (1996-1997) se inicio con una invasión del Congo por los ejércitos de Ruanda y Uganda y las guerrillas congoleñas del AFDL de Laurent Kabila. El peso de la invasión lo llevó el ejercito de Ruanda mientras que el AFDL proporcionaba la imagen externa requerida de rebelión interna congoleña. Esta primera guerra que transcurriría sin apenas combates entre el ejercito de Mobutu Sese Seko y las fuerzas rebeldes; en cambio registraría un gran numero de victimas civiles entre los refugiados ruandeses hutu asentados en el este del Congo; restos de aquellos dos millones que huyeron de Ruanda y se refugiaron en Congo y Tanzania después de abril de 1994 temiendo represalias por parte del nuevo gobierno tutsi, que había tomado el poder después de las matanzas contra los tutsi ruandeses.

El exterminio de cientos de miles de refugiados ruandeses hutu asentados en el este del Congo, fue denunciado en su época por Emma Bonino, representante de la Unión Europea en asuntos humanitarios, e incluso, Herman Cohen antiguo subsecretario de EEUU para África los ha reconocido en un reciente articulo. Esta masacre fue llevada a cabo por el ejército de Ruanda comandado por James Kabarebe, con persecuciones que se alargaron mas de mil kilómetros hasta la ciudad congoleña de Mbandaka (1). Pretender achacar responsabilidades en estas cientos de miles de muertes a Laurent o incluso a Joseph Kabila, como intentan varias organizaciones europeas y congoleñas, parece bastante absurdo pues no tenían el menor peso en las decisiones que se tomaban, como reconoce el Auto de magistrado de la Audiencia Nacional española, Fernando Andreu, quien por estos hechos, así como por masacres de hutu en Ruanda y por las masacres de congoleños en la segunda guerra del Congo, emitió el 6 de Febrero del 2007, cuarenta ordenes internacionales de captura contra altos cargos del actual gobierno rwandés (2). La segunda guerra del Congo (1998-2003); la guerra que acabo con la vida de cinco millones de ciudadanos del este del Congo, también comenzó con una invasión cuyo peso principal recayó en el ejercito de Ruanda, pero esta vez al menos en su inicio, un 2 de Agosto de 1998, no vio la participación de ninguna guerrilla congoleña, necesarias y muy importantes para que prensa y ONGs pudiesen vender la intervención extranjera como rebelión interna.

La idea era derrocar lo antes posible a Laurent Kabila presidente del Congo, quien se había declarado en rebeldía y no seguía el guión marcado por sus mentores que le llevaron al poder: había expulsado a las tropas ruandesas del Congo y había roto los contratos mineros con las multinacionales occidentales firmados antes de su toma del poder. Quizás fueron las prisas en derrocar a L. Kabila, pero el caso es que guerrillas congoleñas como el RCD solo se fundaron unos días mas tarde de iniciada la invasión, mientras el MLC se crearía unos meses mas tarde. La invasión que inició la segunda guerra del Congo fue llevada a cabo por los ejércitos de Ruanda, Uganda, Burundi y las guerrillas del sur de Sudan del SPLM de John Garang. El papel preponderante de Ruanda en esta invasión se pudo comprobar cuando algo mas de un mes después de iniciada fueron solo tropas ruandesas las que cercaron la capital Kinshasa buscando el presumible derrocamiento de Laurent Kabila, algo que sorprendentemente no ocurriría por la entrada de las tropas angoleñas en liza que derrotarían a los ruandeses y les harían huir hacia la desembocadura del río Congo, donde ya les esperaban navíos de guerra americanos para ponerlos a salvo; otro de las muchos indicios de la intervención de EEUU en esta invasión del Congo.

Finalmente, en el conflicto actual de finales de 2008 y principios del 2009 que enfrenta al gobierno congoleño de Joseph Kabila con las guerrillas del CNDP de Laurent Nkunda, la implicación de Ruanda como financiador del movimiento rebelde y como abastecedor de hombres y armas, esta claramente atestiguado en el ultimo informe del panel de la ONU y también anteriormente había sido señalada en distintas fuentes, entre ellas la del máximo dirigente de las fuerzas uruguayas de paz en el Congo, englobadas en la MONUC, quien en declaraciones publicas señalo que las guerrillas de Nkunda contaban con tanques y artillería pesada y que la intervención de Ruanda a su lado era evidente.

Ruanda, para el control de los ricos recursos del este del Congo, se ha valido a veces de su ejercito y otras veces, la mayoría, de guerrillas “congoleñas”. Las guerrillas congoleñas que a veces se han dado en designar como proruandesas, que son una mayoría, y que abarcan desde el RCD, pasando por sus continuadoras el RCD – Goma y el CNDP, así como muchas de las guerrillas del Ituri, siempre han estado dirigidas desde Ruanda y nunca han tenido ninguna autonomía ni capacidad de decisión propias. Diferente es el caso de guerrillas congoleñas, como el MLC de Jean Pierre Bemba, que fueron financiadas por Uganda pero donde las decisiones se tomaban desde la propia guerrilla chocando a veces con sus financiadores y sin que estos tuvieran capacidad de destituir a los jefes de las guerrillas.

En las guerrillas conocidas como proruandesas, el dirigente fue siempre elegido entre políticos congoleños de cierto renombre para dotarlas de cierta imagen hacia el exterior e interior del país. En todos los casos, como así lo han declarado los propios protagonistas, cualquier decisión que chocase con los intereses del gobierno ruandés suponía la destitución fulminante de los dirigentes de estas guerrillas congoleñas. Así ocurrió en el RCD y RCD- goma, con por ejemplo, Z’Ahidi Arthur Ngoma quien dejo su plaza a Ernest Wamba dia Wamba, quien a su fue sustituido por Emile Ilunga y este ultimo por Adolphe Onusumba, quien ostento el cargo en el momento de las conversaciones de paz de Sun City y donde Ruanda le sustituyo por alguien de aun mayor confianza como Azarias Ruberwa, pues ya las presiones de EEUU en las conversaciones de paz habían conseguido una de las vicepresidencias de la republica para los dirigentes de esta guerrilla.

Las excusas para las guerras
Habría que subrayar la falsedad de las excusas utilizadas para la invasión del Congo. En las dos invasiones que llevaron a la primera y segunda guerra del Congo y también en el levantamiento actual de las guerrillas del CNDP de Laurent Nkunda que han tomado amplias zonas de la provincia de Nord Kivu, se han esgrimidos razones basadas en la protección de los tutsi congoleños y en la protección de las fronteras de los países limítrofes frente a los ataques de las guerrillas hutu ruandesas.

En algunos casos como en la segunda guerra del Congo, la excusa de la protección de los tutsi congoleños o de las fronteras solo fue utilizada durante las dos primeras semanas, para olvidarse de ellas a medida que se acercaban a Kinsahsa y sustituirlas por la de un movimiento congoleño destinado a derrocar un gobierno corrupto y tomar el poder. En la actualidad, esta pasando algo parecido; el CNDP rompió la tregua con el gobierno congoleño y se lanzo a la conquista de la provincia de Nord Kivu alegando la defensa de los tutsi que viven en las regiones de Masisi y Rutshuru frente a las guerrillas hutu. Posteriormente y después de conseguir la celebración de una conferencia de paz en Nairobi gracias a las presiones de estados y diferentes organizaciones, estas reivindicaciones primitivas se fueron diluyendo y fueron sustituidas por otras de carácter nacional: la obtención de una de las vicepresidencias de la nación para L. Nkunda o la renegociación de los contratos mineros firmados por el gobierno congoleño con China; unos acuerdos que corresponden a minas de cobre y cobalto situadas en la provincia sureña de Katanga, lejos de Ruanda y donde no existen tutsi o hutu. Estos cambios en las reivindicaciones han hecho daño a Ruanda por primera vez y ciertos países europeos han decidido cortarle su ayuda financiera a Ruanda por su ayuda a una guerrilla que no se sabe bien lo que quiere. Todo ello, parece que ha hecho recapacitar a Ruanda y cambiar de estrategia, haciendo primero que la guerrilla de L Nkunda volviese a presionar nuevamente en sus reivindicaciones originales y posteriormente destituyendo y deteniendo al propio L Nkunda.

Para abundar mas sobre la falsedad de la protección de los tutsies como excusa para comenzar los conflictos, podríamos echar mano de los informes de la ONU basados en paneles de investigación de las guerrillas del este del Congo (3). En ellos podemos leer como los supuestos combates entre las guerrillas hutu ruandesas en el Congo y la guerrillas congoleñas protutsi, nunca ocurrían y en su lugar lo que ocurría según entrevistas contrastadas eran simulacros de ataques donde las guerrillas proruandesas del RCD goma se acercaban a los campamentos de las guerrillas hutu y se pasaban horas disparando al aire. Esta ausencia de enfrentamientos también se comprobó después de interceptar cartas de dirigentes del RCD-Goma, estos instaban a sus jefes de guerrillas a no molestar mucho a las guerrillas de los hutu cuando estuviesen trabajando en las minas de coltan que poseían. El coltan de estas minas era luego transportado ilegalmente a Ruanda beneficiando a este ultimo país.

Las ayudas a Ruanda
Resulta un tanto sorprendente que ha pesar de que estos países: Ruanda y Uganda, fueran conminados mediante la resolución 1234 de la ONU a que retirasen los ejércitos “no invitados” de suelo congoleño en el transcurso de la segunda guerra del Congo, tanto Gran Bretaña, EEUU, como el Fondo Monetario y el Banco Mundial, seguían concediéndoles cuantiosas ayudas externas. En este sentido el primer panel de la ONU (4), expresa claramente que las cuantiosas ayudas a estos dos países e incluso la cancelación de una parte importante de la deuda de Ruanda, realizadas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y países como EEUU, Gran Bretaña, Bélgica, Alemania, etc, en tiempos de guerra a Ruanda y Uganda, no se puede interpretar de otra forma sino como un aliciente para que continúen la guerra. Actualmente Uganda y Ruanda son los dos países africanos que reciben más ayuda económica y militar de los Estados Unidos y Gran Bretaña (5)

Cuando en 1996 tuvo lugar la invasión del Congo, la milicia ruandesa había sido adiestrada por los Estados Unidos durante al menos dos años, o quizás más, y Kagame tenía relaciones con el Pentágono desde hacía al menos diez años. Además, los Estados Unidos apoyaron y aumentaron la armada ruandesa de 7.000 soldados en 1990, a una cifra estimada de 70.000 a 100.000 soldados, entrenados y armados por Estados Unidos, en 2007.

El encubrimiento de los crímenes del régimen ruandes
También habría que resaltar el esfuerzo considerable por parte de EEUU, países aliados y numerosas “think tank” y ONGs en el encubrimiento de la naturaleza de la guerra del Congo o incluso del propio régimen ruandés.

El encubrimiento de la naturaleza de la guerra la han realizado fundamentalmente los grandes medios de comunicación y numerosas “think tank” y ONGs. La estrategia ha sido siempre la de ocultarla o en su defecto distorsionarla. En este sentido, lo que se ha pretendido es elevar el ruido de aquellos aspectos mas secundarios donde se pueda culpabilizar a los dos bandos y que no están relacionados directamente con las causas de la guerra: niños soldados, corrupción y explotación laboral de multinacionales, violaciones, etc De esta forma se consigue presentar un cuadro donde todos son culpables y de alguna forma se extingue la presión para penalizar al bando que se ha saltado las leyes internacionales invadiendo otro país y causando una guerra con millones de victimas.

Los intentos conseguidos de lavar la cara a la dictadura ruandesa presentándola como una democracia modelo o la manipulación de los tribunales de justicia internacional para conseguir una impunidad jurídica para Paul Kagame, presidente de Ruanda, indican que el mantenimiento del régimen ruandés tiene una importancia de primer orden para los EEUU.

El TPIR, Tribunal Penal Internacional para Ruanda, fue creado por la ONU a raíz de la masacre de tutsi de abril de 1994 ocurrida un poco antes de la toma del poder por parte del FPR. El Consejo de Seguridad de la ONU impuso el periodo del año 1994 como limite para la investigación de las matanzas. De esta forma se impedía investigar sobre las grandes matanzas realizadas por el régimen FPR, realizadas antes y después después de este año y que en algunos casos como la de Kibeho estaban muy bien documentadas y hubiese sido fácil acusar a Kagame de genocidio (6).

No obstante, antes de abril de 1994, el FPR controlaba ciertas provincias de Ruanda y también allí realiza masacres de población hutu. El informe Gersony, que toma nombre de unos de los funcionarios que investigo estas áreas de Ruanda bajo ocupación del FPR, recoge informaciones sobre unos 40.000 asesinatos por parte del FPR. El informe Gersony fue censurado por la ONU y aun no ha podido salir a la luz y los intentos de investigar estos crímenes por parte de fiscales en jefe del TPIR como la suiza Carla Del Ponte o el australiano Hourigan, chocaron con la presión de EEUU que acabo expulsándolos del tribunal.

Las declaraciones de Carla Del Ponte, o la de la portavoz del TPIR, Florence Hartmann, expresadas en los libros (7), expresan claramente como los EEUU impidieron que se investigase al FPR. Lo curioso es que la destitución de Carla del Ponte como fiscal en jefe del TPIR, se realizo manteniéndola como fiscal en jefe del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, un hecho que indica que la razón de su expulsión de tribunal de Ruanda no fue su incompetencia sino mas bien su honradez y su deseo de investigar todos los genocidios y no solo los que le marcaban los EEUU.

En relación al régimen ruandés, se podría decir lo mismo: pocas veces se han hecho tantos esfuerzos por presentar a una dictadura como una democracia modelo. A Paul Kagame, presidente de Ruanda y sin duda el presidente africano en la historia con mas numero de asesinatos, según los autos de la Audiencia Nacional española o las conclusiones del juez frances Bruguiere, se le ha concedido hasta ahora el mayor numero de premios nunca recibidos por ningún mandatario africano, que abarcan un gran abanico desde premios por buen gobierno, “honoris causa” en universidades, premios por el mayor numero de mujeres en el parlamento, distintas invitaciones de organizaciones de derechos humanos y un largo etc. Todo esto aun reconociendo que Ruanda no tiene un gobierno democrático; como incluso lo hace uno de sus actuales asesores: el expresidente ingles Tony Blair, quien no incluyo a Ruanda en una lista de países democráticos africanos que confecciono recientemente.

Las ultimas elecciones parlamentarias celebradas los días 15, 16, 17 y 18 de septiembre del 2008 para la cámara de diputados mostraron unas elecciones con ausencia de una mínima libertad de prensa y donde la posibilidad de que cualquier critica al gobierno actual fuese considerada como delito de “divisionismo”, merecedor de penas de cárcel, impidieron la presentación de ningún partido de oposición real. Los partidos que se presentaron como tales: el PSD, o el Partido Liberal, son simples apéndices del partido del gobierno a quien aconsejaron que se votase en las elecciones presidenciales del 2003.

El régimen ruandés ha intentado sobre todo que no se volvieran a repetir los informes negativos de las hasta ahora únicas elecciones presidenciales celebradas en el 2003, después de la toma del poder del FPR en 1994. La misión de la Unión Europea de la mano del comisario de Desarrollo: Louis Michel, informo por aquel entonces, que existía un clima de intimidación, detenciones arbitrarias, inexistencia de una verdadera oposición y fraudes masivos. Por otra parte, la Comisión de la Unión Europea dudo igualmente de la independencia, imparcialidad y de la transparencia de las actividades de la Comisión Electoral Independiente (CEN).

En relación a la libertad de prensa, incluso organizaciones con una visión del mundo marcadamente proadministración norteamericana, como “reporteros sin fronteras” han denunciado la evidente falta de libertad de expresión del régimen de Paul Kagame A pesar de todo, en el año 2008 se han dado pasos claros en el desenmascaramiento del régimen rwandés y por ende en la consecución de la paz en el Congo. Entre ellos habría que citar el cese de la financiación por parte de Suiza de los tribunales “gacaca”; unos tribunales creados para hacer justicia a los responsables de las masacres contra los tutsi pero que en la practica se están utilizando como cárceles políticas. Igualmente merece destacarse el cese de la ayuda a Ruanda por parte de tres países europeos: Noruega, Suecia y Holanda, a raíz de las evidencias señaladas por el panel de investigación de la ONU de la ayuda ruandesa a las guerrillas congoleñas de L. Nkunda acusadas de varias masacres. Las medidas emprendidas por estos países occidentales suponen un gran avance en el camino de la paz y son sin duda la causa del abandono por el momento de la política expansionista de Ruanda, plasmada en la detención del líder rebelde congoleño Laurent Nkunda por orden de Paul Kagame y el pacto con el gobierno congoleño de J. Kabila.

Ruanda y su potente ejercito se nutren de los minerales robados al Congo y de las entregas de los países donantes (60% del presupuesto). El pacto actual con el gobierno del Congo que incluye la detención de L Nkunda, es producto del evidente temor del gobierno Rwandés a que otros países como Alemania se puedan sumar a la tendencia de cortar las donaciones; esto unido a la bajada del precio de los minerales consecuencia de la actual crisis, podrían hacerle mucho daño. El gobierno de Paul Kagame parece que ha comprendido que no es el momento y retrocede, esperara el momento oportuno de volver a sus políticas de expansión, su ideología así lo determina. Lo terrible de todo esto es que si en su momento se hubiese presionado para que los países donantes cesasen sus donaciones, posiblemente nos habríamos ahorrado la guerra y los millones de muertos.
------------------------------------------------
(1).- “Huir o morir en el Zaire” Editorial Milenio. M. B. Umutesi
(2).- Un extracto del auto del Magistrado Fernando Andreu de la Audiencia Nacional española puede verse en la pagina web de la organización Veritas Rwanda Forum: www.veritasrwandaforum.org/material/extracte_querella.pdf
(3) Véase informe de la ONU (S-2002-1146)
(4) (S/2001/1146).Informe del Consejo de Seguridad de la ONU 2001
(5) Blair, David, UK Telegraph, April 29, 2006: “British Ally behind world’s bloodiest conflict”, www.telegraph.co.uk
(6) Véase el libro escrito por testigos australianos miembros de las fuerzas de la paz, recientemente editado, “Combat medic: an Australian's eyewitness account of the Kibeho massacre” autor: Terry Pickard
(7) Hartmann, Paix et chatiment. Flammarion, Paris, 2007 y ver también el libro de Del Ponte, War Criminals and Me (2008) Hagan clic en "Leer más" para acceder al texto íntegro. ...

Enviado por T. a 23:49 0 comentarios

etiqueta:: Africa, Africa Central, USA

Los violadores de las menonitas eran menonitas.

Mi noche con el menonita violador

Efe "La noche que pasé con el menonita violador"

Jacob W. fue detenido por la violación de 100 mujeres de su comunidad

Mercedes Ibaibarriaga
Actualizado domingo 05/07/2009 18:17 horas

La silueta de aquel hombre que repasaba cuentas en plena oscuridad, significaba la esperanza de poder pasar la noche al abrigo de algún techo. El sol había caído hace rato, y yo caminaba por un mundo sin hoteles, sin coches, sin luz en las calles, sin Internet. Realizaba una serie de reportajes sobre las colonias menonitas del sur de Bolivia —las mismas que esta semana se han visto envueltas en un escándalo de violación masiva—. Eso significa que, en teoría, me encontraba en algún punto entre los siglos XVI y XIX, cuando los seguidores del líder reformista anabaptista holandés Menno Simmons (1496- 1561) organizaron su profesión de fe: vida atada al trabajo de sol a sol en el campo, nada de diversiones, nada de lujos.


Para llevar la vida que ellos llaman "incontaminada", dieron la espalda al ritmo del mundo. Formaron comunidades pacifistas alejadas de la modernidad y se repartieron por el planeta. En Bolivia, en la región de Santa Cruz, más de 56.000 menonitas de raíz alemana fundaron 54 colonias, entre ellas la de Manitoba, donde la noche me había atrapado antes de que pudiera llegar al galpón de la granja donde solía dormir. Mi oportunidad consistía en que por algún camino apareciera el único vehículo permitido en este universo: un buggie, el carromato tirado por caballos que usan los colonos. Pero era demasiado tarde.
Encontrar a aquel menonita que todavía estaba anotando cálculos en sus libretas ayudado por una linterna, fue una suerte. O eso creía yo.
Porque después de una noche de insomnio en su casa, su rostro me ha perseguido durante meses hasta que, hace dos semanas, lo encontré tras las rejas de una comisaría.
El vídeo de su detención, junto a la de otros siete menonitas, ha dado la vuelta al planeta. Jacob W, de 41 años, está acusado de participar en la violación masiva de más de 100 mujeres de su colonia, junto a sus vecinos. En la lista de víctimas hay niñas, adolescentes, mujeres casadas. Las edades van desde los 13 a los 65 años. Hay casos terribles, como el de una mujer embarazada violada repetidas veces por su hermano, cuyo bebé nació prematuramente y pesó un kilo 300 gramos. El nombre del hermano acusado de agredir a esa mujer no era otro sino el de Jacob W.
Cuando entré a su casa, agradeciendo la invitación a cenar, sentí que algo no encajaba. Jacob me miraba de una manera descarada. Me ponía nerviosa que no me quitara la vista de encima. Su mujer, envejecida para su edad, callaba. Lo atribuí a la timidez con que las menonitas se comportan con los extraños. No hablaba castellano, sino un antiguo dialecto alemán, el Plattdeutsch -sajón bajo- con el que no podía comunicarse con nadie que no fuera de su colonia. A su marido eso le parecía bien. La mayoría de los menonitas consideran que las mujeres no tienen por qué comunicarse con extraños. "Las mujeres no necesitan aprender castellano, ellas pasan su vida ocupadas en la casa y son felices así. En cambio, nosotros salimos a trabajar".
Tras la cena
Después de la cena, en un aparte, Jacob le preguntó al fotógrafo que me acompañaba, Jordi Busqué, cómo podría hacer para pasar la noche conmigo. Alarmado, Busqué zanjó la cuestión comentando que yo era "muy religiosa", creyendo que este era el idioma que entendía. El menonita insistió varias veces y Jordi cambió de tema.
'Jacob preguntó al fotógrafo cómo podía acostarse conmigo. El menonita eligió su mejor colchón para mí'
Me instalaron en el salón-comedor de la casa. El ambiente era asfixiante. Calor húmedo tropical y el calor de la antigua cocina de leña, recién usada. Hubiera preferido dormir fuera, como Jordi, en el jardín. Pero Jacob se negó en rotundo. Había elegido su mejor colchón para mí. Oía el ruido de la rudimentaria ducha, un balde de agua colgado con un pequeño grifo. Aquel cuarto no tenía puerta, sino una tela colgada. Esperaba que Jacob saliera vestido, porque es impensable que un menonita no lo haga. Pero el presunto violador en serie, hoy en prisión preventiva, apareció tranquilamente en el salón en calzoncillos, dando un pequeño paseo. Al fin entró en su dormitorio, donde descansaban ya su mujer y sus dos hijas de 4 y 5 años, y comenzó la pesadilla.
A las dos horas me despertó el lloriqueo y el "no!!! no! no! no!" de una vocecita infantil. Ruido de pasos, de muelles, más lloriqueo infantil, susurros de su mujer que no entendía, y los gemidos de placer de Jacob. Pensé en entrar a la habitación, para comprobar que no les estaba ocurriendo nada a las niñas. No lo hice. Preferí pensar que Jacob estaba con su mujer, y que la niña gemía porque no la dejaban dormir. Lo cierto es que tenía miedo de que Jacob, malentendiendo mi entrada a la habitación, me agrediera.
A la mañana siguiente, la cara de una de las pequeñas no dejaba duda de que no había dormido. Ojerosa, muy seria, triste. La otra parecía estar bien. Su mujer, impenetrable, esquivaba mis miradas. Durante meses, me he preguntado por qué no dejé caer mi sospecha a la autoridad máxima de Manitoba: el obispo de la colonia. Pero en este mundo arcano y machista, sin tener yo una sola prueba, me parecía inútil.
El viernes localicé a Jacob: 'Tienes que hacerme una visita cuando vuelvas a Bolivia. Ya estaré libre'
Ahora Jacob W. está entre rejas. Se ha sabido que él se encargaba de repartir, entre los detenidos, potentes aerosoles somníferos, preparados para adormecer a sus víctimas y violarlas en la misma cama donde descansaban sus maridos, también inconscientes.
Jacob conseguía los productos de otro menonita, veterinario, que vive en una colonia vecina. El fiscal estatal que instruye el caso, Freddy Gómez, dijo a CRÓNICA que Jacob W. "es el único que se atrevió a violar a una mujer a la que no había drogado: su hermana embarazada. Primero la violó él solo, delante de dos de sus cómplices. A los pocos días regresó con otros tres de los imputados, y la violó de nuevo. Le amenazó con matar a su marido, si decía algo".
Pude ponerme en contacto telefónico con Jacob, recluido en la comisaría de Cotoca, a 20 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. Se acordaba de Jordi y de mí. Reaccionó como si no pasara nada: "¿Cómo estás? ¿Qué tal te va? Yo con esta confusión... pero soy inocente y todo se va a solucionar. Tienes que venir a hacerme otra visita a Bolivia, cuando vengas ya estaré libre. ¿Mi hermana? Yo tengo muchas hermanas, no se por qué me lo preguntas, yo soy un hombre de bien".