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sábado, 25 de julio de 2009

El Oscar que no se entregó, enviado por Esther Brolin

El Oscar también ha sido tintado con los colores del arco iris.

La homosexualidad también ha sido un tema que ha ganado premios a lo largo de la historia de la Academia y sus entregas.

Es justo decir que los filmes y los intérpretes ganadores han sido reconocidos por la defensa que han hecho de la identidad sexual y el derecho a ser reconocidos como personas normales, integrantes de la sociedad como cualquier otro.

Sin embargo el cine de todo el mundo entró desde muy tempranas épocas en la crítica burda y sarcástica de la homosexualidad presentando al gay como objeto de burla, en comedias tontas o en dramas inconcebibles.

El mismo Charles Chaplin en la película muda Detrás de la Pantalla, besa a una mujer vestida de hombre, sin que en la trama Charlie supiera que era una dama. Al mismo tiempo un gay afeminado intenta llamar su atención.

La gran diva de los primeros años, Marlene Dietrich, fue nominada al Oscar como mejor actriz por Marruecos, donde tiene un escena en la que canta vestida como hombre, con smoking y sombrero de copa, y besa en la boca a una mujer.

No ganó.

La candidata al Oscar como mejor película y mejor director, El Halcón Maltés (1941), muestra a un afeminado Peter Lorre tratando de seducir a Humprey Bogart.

Curiosamente dos reconocidos homosexuales, quienes en su tiempo no lo manifestaron por temor a la terrible censura que existía, Rock Hudson y James Dean, fueron candidatos al Oscar como mejor en 1956 actor por la cinta Gigante.

El premio se lo llevó Yul Brynner por El Rey y Yo, y en su discurso de aceptación hizo famosa la frase “Yo creo que alguien se equivocó, pero ya me dieron el Oscar, ya no lo voy a soltar” aludiendo a que él era el menos favorecido por la crítica.

Para los 50s y 60s todavía Hollywood no se animaba a reconocer a los homosexuales, aun cuando los estudios rebosaban de personas creativas que debían permanecer en el anonimato para poder trabajar.

Dalton Trumbo era uno de los acosados por su identidad sexual y además fue acusado de comunista, hubo de firmar varios de sus guiones con seudónimos. En 1957 ganó el Oscar al mejor guión por El Valiente, pero se lo retiraron al conocer su identidad.

Kirk Douglas lo rescató y en 1960 produjo y actuó Espartaco, escribiendo el nombre de Trumbo como guionista. En ese entonces Douglas era un actor muy respetado y gran generador de riqueza en las taquillas de modo que no tuvieron más que perdonarle el atrevimiento.

Esta cinta muestra dos personajes homosexuales representados por actores que no lo eran. Tony Curtis hace del esclavo Antonino y durante una escena baña a su amo Lawrence Olivier (Craso), entonces tienen un diálogo muy esclarecedor sobre las preferencias sexuales del sirviente.

La película fue candidata a muchos oscares pero solo ganó el de actor secundario para Peter Ustinov quien hace de un deshonesto tratante de esclavos totalmente afeminado. Con los años 70s las cosas cambiaron.

Comenzaron a hacerse cintas donde la homosexualidad era tratada con seriedad y respeto, como una actitud más, no como tema central con motivo de crítica, ni siquiera de rescate.

En 1972, la famosa Cabaret fue la gran triunfadora con 8 oscares, incluído el de mejor actor secundario para Joel Gray quien hacía el papel del presentador de los shows, cantaba, bailaba y además era un convencido homosexual. No solo eso, el cotizado actor inglés Michael York enamoraba a Liza Minelli y después la abandonaba por el amor de su amigo Helmut Griem.

Una novela del argentino Manuel Puig, escritor de temas homosexuales, fue llevada a la pantalla en 1985, se llamó El Beso de la Mujer Araña y significó el Oscar al mejor actor para William Hurt, quien en la cinta seduce a Raúl Juliá cuando ambos están presos en una cárcel argentina.

La muy conocida película Bajos Instintos protagonizada por Sharon Stone y Michael Douglas, que ha trascendido por la famosísima escena del cruce de piernas, recibió dos nominaciones al Oscar, por mejor sonido y mejor edición.

No ganó.

Las organizaciones lésbicas de Estados Unidos protestaron por la mala imagen que el filme proyecta sobre las relaciones entre mujeres. Particularmente porque la protagonista, que era bisexual, en su rol lésbico es cuando resultaba ser la asesina.

Es conveniente decir que a pesar de la fama del filme, estuvo bastante mal terminado. Al final no se sabe quien fue el asesino, no se entiende la investigación policial y se dejaron infinidad de cabos sueltos.( Continuará…)

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