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miércoles, 8 de julio de 2009

Cárceles famosas,Alcatráz,por Jordi Alcacedo

Una de las visitas que tenía pensado hacer durante mi viaje a San Francisco, era a la Penitenciaría de Alcatraz.

Tantas veces mencionada en el cine y en la vida real, me parecía que no podía dejar de ver esta atracción de esa ciudad, máxime cuando ya sabía que era uno de los principales reclamos para los turistas.
Para hacer la visita al islote de Alcatraz, hay que dirigirse a la zona costera denominada “Fisherman´s Wharf” (muelle de pescadores). Se trata de una de las zonas más animadas de la ciudad y no tiene pérdida, os lo aseguro. Pues bien, una vez allí, hemos de buscar el “Pier 41” (muelle 41) y es aquí donde se compran los tickets, en un sitio indicado con un cartel bien grande “Feries Red and White Flete & Alcatraz”.

Por lo visto siempre suele haber bastante cola para comprar los billetes y cuando yo estuve no fue una excepción; tras más de media hora de espera, llegó nuestro turno, al fin. Deciros que el precio de la visita es de unos 13 euros y que todo está perfectamente organizado, de tal manera que no dudéis en hacer la visita por vuestra cuenta, sin concertar nada previamente con una agencia. Ah, los billetes se pueden pagar con tarjeta...En el billete que te entregan, figura la hora del ferry que te ha sido asignado, así que como te tocará esperar un rato, nada mejor que entrar en la tienda de recuerdos que tienen allí montada con todo tipo de artículos alusivos al Penal, ¡incluso los típicos trajes a franjas

El acceso al ferry es ordenadísimo y a todos nos hacen la típica foto que, al regreso de la visita se podrá comprar de forma optativa. Nosotros no la compramos; ya habíamos hecho suficientes fotos en ese entorno...La Isla, está situada a unos cinco kilómetros de la bahía y el viaje en el ferry dura aproximadamente unos quince minutos. Os recomiendo –si algún día vais- que a la ida os situéis en la proa del barco y así, según se llega a la isla, podréis hacer las fotos desde la distancia que queráis, a vuestro antojo. A la vuelta, igualmente a la proa; así se pueden hacer estupendas fotos de la bahía a medida que se aproxima en ferry. Nosotros lo hicimos de esta manera, aunque también se puede hacer estupendamente yendo durante los dos trayectos en la popa del barco.

El nombre de “Alcatraz” le fue dado porque en la Isla moraban unas aves parecidas a los pelícanos. En 1859, el ejército de Estados Unidos construyó allí un fuerte y no sería hasta 1907 cuando lo convertirían en prisión militar. Entre y 1934 y 1963 fue penitenciaría federal de máxima seguridad. En la actualidad, forma parte del Golden Gate National Recreation Area.En el momento en que se desembarca del ferry, nada más llegar, te ofrecen uno de esos aparatos con una grabación que te permite conocer de una manera muy detallada todo lo que vas viendo. La utilización de este aparato va incluida en el precio del ticket que hemos pagado al principio y se puede seleccionar la locución en español.

Yo jamás había visitado una cárcel y hacerlo por primera vez en San Francisco, y en esta tan célebre, me pareció toda una experiencia. Resulta espeluznante pensar en como pudieron estar allí recluidos los presos más peligrosos de la historia de Estados Unidos y comprobar en qué condiciones lo hicieron, porque “La Roca” está prácticamente igual que como la dejaron en 1963 cuando fue clausurada.La parte que a mí más me llamó la atención fue el patio. Enseguida me di cuenta de que era tal y como lo había visto en algunas películas, con su depósito del agua y sus grandes escalones para que se sentaran los presos.

También resultó especialmente atrayente conocer in situ la historia que se cuenta en la película “La fuga de Alcatraz”, en la que los hermanos John y Clarence Anglin, junto con Frank Morris abrieron un hueco en la pared de sus celdas, trabajando durante mucho tiempo con una simple cuchara, y con pasta que elaboraron con cartones, tapaban el hueco cada día y fabricaron unos muñecos que dejaron en sus camas el día que se fugaron en una balsa construida por ellos mismos. Nunca fueron capturados y el mito que tenía Alcatraz se vino abajo.

Además de las celdas de los antes mencionados presos, también pueden ser visitadas aquellas en las que moraron presos tan célebres como George Kelly, considerado el recluso más peligroso del penal, donde pasó 17 años; Carnes, Thompson y Schockley, quienes protagonizaron un motín en mayo de 1946; Robert Stroud, quien pasó la mayor parte de sus 17 años de condena en una celda de castigo; o el mismísimo Al Capone, quien abandonó la cárcel completamente loco.

Especialmente duras resultaban las celdas de aislamiento (El agujero). Estas celdas constituían la cárcel dentro de la cárcel. Sus dimensiones eran aún más reducidas y, además de barrotes, tenían planchas de hierro que las convertían en habitáculos completamente oscuros. Algunos presos pasaban allí el tiempo tirando un botón o una moneda al aire y se entretenían buscándolo a tientas en la oscuridad.Los presos pasaban entre 16 y 23 horas al día solos, en celdas equipadas únicamente con un retrete y un camastro; muchas de ellas medían 1.5 por 2.7 metros, aunque se les alimentaba bien y disponían de agua caliente en las duchas (todo un privilegio en los penales de entonces en Estados Unidos), con el fin de evitar amotinamientos dada la gran peligrosidad de los convictos.

Alcatraz albergaba, por término medio a 260 de los criminales más peligrosos del país. Eran trasladados allí desde otras penitenciarías por desobediencia o mal comportamiento. La disciplina aquí era extrema y se les amenazaba con las celdas de castigo y la pérdida de privilegios tales como el trabajo, el tiempo de recreo, el acceso a la biblioteca o el permiso para recibir visitas.En definitiva, amigos, que se trata de una visita interesantísima y que ha de ser uno de vuestros destinos obligados si viajáis a San Francisco.

Un saludo para todos. Jordi Alcacedo

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