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miércoles, 15 de julio de 2009

El problema de Italia no es...

Umberto Eco: "El problema de Italia no es Berlusconi, sino los italianos"

El autor de El nombre de la rosa cargó otra vez con sus compatriotas.

Dice que es una sociedad "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.

EL FILOSOFO y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia.

El escritor y filósofo italiano Umberto Eco asegura que el problema de Italia no es el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi , sino una sociedad italiana "enferma" que le permite acumular poder. En un artículo titulado "El enemigo de la prensa", que hoy ha sido parcialmente divulgado en su sitio web, Eco asegura que la sociedad italiana está "enferma" y defiende la libertad de prensa frente a los ataques de Berlusconi a algunos medios de comunicación.

El filósofo indica que hasta ahora se resistía a escribir este artículo porque "cuando uno tiene que intervenir en defensa de la libertad de prensa, quiere decir que la sociedad, y con ella gran parte de la prensa, ya está enferma".

Añade que "en las democracias que definiríamos robustas" no hace falta defender la libertad de prensa, porque a nadie se le ocurriría limitarla. "La historia es rica en hombres aventureros, no faltos de carisma, con escaso sentido del Estado pero con un sentido altísimo de sus propios intereses, que deseaban instaurar un poder personal, pasando por encima de parlamentos, magistraturas y constituciones, distribuyendo favores entre sus cortesanos y (en ocasiones) entre sus cortesanas", indica el novelista.

Eco precisa que no siempre esos hombres conquistaron el poder al que aspiraban, "porque la sociedad no se lo permitió". "¿Cuando la sociedad se lo permite, por qué tomarla con ellos y no con la sociedad que les ha dejado actuar?", agrega.

Para él, es "inútil" acusar a Berlusconi, "que hace, por así decirlo, su trabajo", ya que es la mayoría de los italianos "la que acepta su conflicto de intereses (entre empresario y político), la que dice sí a las rondas de ciudadanos y al laudo Alfano (sobre su inmunidad) y que ahora habría aceptado tranquilamente la mordaza puesta a la prensa".

"La misma nación aceptaría, sin dudar y con cierta maliciosa complicidad, que Berlusconi fuera con las bailarinas si ahora no hubiera intervenido la Iglesia para turbar la conciencia pública, aunque pronto eso estará también superado, ya que desde siempre los italianos, y los buenos cristianos en general, van de putas, aunque el párroco diga que no se debe", apunta Eco.

El filósofo y experto en semiótica compara en varias ocasiones a Berlusconi con el advenimiento del fascismo en Italia, y dice que "no fue la energía de (Benito) Mussolini", sino "la indulgencia" de los liberales del momento lo que llevó a éste al Gobierno. "He aquí por qué es necesario en ocasiones decir que no, aunque, de manera pesimista, se sepa que no sirve para nada. Al menos para que un día se pueda decir que se dijo", concluye.

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